lunes, 11 de mayo de 2009

ATENEA


"Yo amo a los hombres como el hortelano a las plantas y quiero que la semilla de los buenos no se dañe con la mala hierba de los malos" Atenea; pág. 308. En Tragedias Completas por Esquilo. Versión en Español EDAF, 1989.


A continuación reproduzco un capítulo del libro LA DIOSA de Christine Downing, donde habla sobre Atenea, la diosa de la cultura occidental por excelencia, la cual se manifiesta como imagen arquetipal en lo femenino corporativo y global de la actualidad; como Techné en lo Tecnología distante de finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI.


Atenea es el prototipo de la mujer creativa, es la patrona de los artistas y de los artesanos; deberíamos visitar los diversos altares para observar lo que hay detrás de cada uno y, frecuentemente, sucedería algo que nos haría reconocernos en algún altar específico.

Atenea es valiente y tiene una gran autoconfianza en sí misma, juiciosa y comprometida, focalizadora precisa, es la que brinda posibilidades a cualquier situación, le gustaban los retos y la lucha. Su dedicación al mundo del arte y la cultura, su claro pensamiento y su compromiso fueron una muestra para mí de la manera como una mujer debe ordenar su vida. Fue, para mí, la siempre cercana, su respeto hacia su padre, su facilidad para manejarse en el mundo de los hombres me hacen cantar como el Himno Homérico “Yo le canto a Palas Atenea, la diosa gloriosa del ojo brillante, el sabor de la ciudad, la virgen pura, la valiente Tritogenia...”

Ella fue muy importante para mí durante la secundaria, en el momento donde me sentí muy cercana a mi padre y muy distante de mi madre porque no compartía mis intereses y ambiciones. Una vez que me casé sentí que dejé el mundo de Atenea, me parecía frío y distante, demasiado extrovertida y retadora, muy pensante, yo entendí el mito de su nacimiento de la cabeza de Zeus como la expresión perfecta de lo que estaba mal con ella, su sobreidentificación con lo masculino y su rechazo a su propia feminidad. Estoy con Jane Harrison cuando dice: “no podemos amar a una diosa que ha olvidado la tierra, de la cual nació, siempre de los labios del Líder Perdido hemos oído la vergonzosa negación: ‘No hay madre que se moleste por su hijo’ “.

Yo alabo lo masculino en todo lo que hago
He sido ungida para la integración
Dura de corazón soy
Fortalecida por el padre

En muchas ocasiones de mi vida Atenea ha estado presente, no sólo en mi adolescencia, sino cuando ingresé a la Universidad cuando descubrí la manera como me entusiasmaba ante profesores inteligentes, artículos o libros interesantes y donde ponía a prueba mi capacidad de pensar y representaban retos para mí realizar algún ejercicio o tarea que estimulara mi creatividad, ella volvió para enseñarme la pasión inherente de compartir con mis compañeros para llegar a un alto logro, también para competir destacándome como la mejor, tener grandes logros y compromisos, pero sentí que algo en mí no estaba siendo nutrida por estar atendiendo a este altar, necesitaba separarme de Atenea y sus relaciones porque necesitaba alma y no espíritu y en ese momento la dejé.

Ahora entiendo la pregunta de Hillman cuando decía: “¿Puede uno cerrar la puerta sobre una persona que lo ha mantenido en el umbral y en el primer lugar?”. Y reconocí inevitablemente la respuesta negativa. Atenea todavía estaba allí y siempre había estado. La ambivalencia que ella causaba en mí me hablaba de su naturaleza paradójica, empiezo a entender que la ambigüedad está en ella y no en mí. En mí transición de ser una niña autosuficiente hacia ser madre, he descubierto oscuridad en lo que prontamente apareció como el lado luminoso de Atenea. Y sólo recientemente fue que descubrí que lo que se llama aspecto luminoso de Atenea es su lado más oscuro, y que en su lado más oscuro se encuentra el aspecto más luminoso. Hay un aspecto que Atenea ha reprimido y que es muy importante rescatar y por eso es necesario verla no como una diosa que ha renunciado a su feminidad sino como alguien que nos enseña que coraje y vulnerabilidad, creatividad y receptividad son características que pertenecen a lo femenino. Jung nos ha enseñado que algunas diosas están presentes en nosotros con sus patologías, yo no me quería identificar con Atenea como una mujer gobernada por su ánimus, lo que una vez apareció como un ego ideal, se me tomó difícil de sobrellevar, lo que pasa, para citar a Hillman de nuevo, es que estaba confundiendo el primer plano neurótico con el fondo arquetipal. Y me estaba olvidando que el poder de la diosa, la herida y el sufrimiento que ella ocasiona están interconectadas.

Ver esto es entenderla a ella y a mí misma de manera diferente.

Abrirme a la iluminación de Atenea significa revisar toda mi vida a través de ella; ella se puede experienciar de diferentes maneras a través de los diferentes mitos. El caleidoscopio va cambiando y dando vueltas, lo que pertenece y lo que es extraño, lo que es importante y lo que es trivial, como se relacionan las diferentes partes para ser entendidas de una nueva manera.

Que Atenea sea la diosa del Tejido, me parece pertinente por la necesidad de este momento de hilar las historias previamente contadas y entretejerlas con otras nuevas buscando nuevos significados. Se me ocurre la historia de Aracné cuyo hermoso tejido enfureció a Atenea; y a quien Atenea desgarró y golpeó con su lanza, esto me enseña que puede ser peligroso buscar la perfección en mi relato, también pienso en Penélope, con su maravilloso tejido que fue un regalo de Atenea, y ella deshacía todas las noches para volver a tejer en el día, pero esto tampoco representa mi tejido final, yo veo en este cuento como un regalo que le doy a Atenea y que pongo en su altar, en ocasión de observar un ritual para su cumpleaños y que ella traería en su peplos este maravilloso chal que duraba 9 meses para ser tejido.

Por cuarta vez vuelvo a Atenea para descubrir quién es ella y quién soy yo en su luz, esperando que esta vez sí pueda reconocerla, pero estoy más asustada de lo que me podía imaginar porque esto significa explorar aspectos muy dolorosos de mi vida, por ejemplo el lado oscuro de la relación con mi padre, mi tendencia a perderme en relaciones y no realizar mi proceso creativo, mi tentación a ver en mi asertividad y mis logros intelectuales como atributos masculinos. Entiendo ahora por qué Atenea usa en su pectoral la cabeza de la Gorgona, recuerdo como dejó ciego a Tiresias por haberla visto desnuda accidentalmente, pero también recuerdo la recompensa de permitirle una segunda visión: la visión del alma.

Otro aspecto de Atenea es verla como la diosa que da Alma; la cultura y el mito la representan como la diosa que le da alma al arte. Es usualmente asociada con Hefesto y Prometeo como co-creadores quizás en la creación de los primeros seres humanos, se dice que lo hombres nacieron cuando Prometeo mezcló la tierra con el agua de lluvia e hizo al hombre como los dioses quisieron, entonces Atenea les dio aliento trayendo el alma y la vida. Atenea es representada entonces en el Himno Homérico con Deméter, Perséfone y las ninfas recogiendo flores en los campos; entonces Atenea es una figura de Ánima que nos ayuda a ver el ánima en los términos contrasexuales, no es sólo el ánima del hombre sino que sirve también como la imagen de ánima de la mujer y como una diosa que nos ayuda a entender nuestros propios poderes creativos como femeninos.

Atenea en primer lugar parece decirnos que la creatividad tiene que ver con disciplina y trabajo, y que debe transformarse en algo tangible y siendo ella una diosa femenina estos serían también atributos femeninos. La imagen andrógina que se le ha dado a Atenea parece no ser muy justa, podemos examinar detenidamente su relación con hombres y mujeres, con la polis y el submundo; y hay dos lados de Atenea que son importantes de estudiar, cuando la denominamos Palas Atenea.

Atenea en su relación con los hombres es muy diferente a Hera que hace que los hombres hagan viajes heroicos, o que Afrodita que los seduce, o Artemisa que los rechaza, ella los ayuda cuando simpatizan con sus proyectos.

Atenea es la que invita al riesgo, da la valentía, aporta la idea brillante en el momento menos esperado, ella ayuda a los hombres a relacionarse con sus propias potencialidades. En la Ilíada se le apareció a Aquiles para decirle el momento en que debía retirarse, siempre se le aparecía a Heracles para ayudarlo en sus pruebas, ayudó a Perseo para enfrentarse a la Gorgona.

También Odiseo fue siempre su protegido y estuvo en todo momento al lado de él en la guerra de Troya, siempre le recordó a Odiseo, que debía tener equilibrio, entre optimismo y escepticismo para obtener la gloria; él era prudente, de grandes habilidades y recursos, muy bueno en combate y elocuente en el debate; ellos estaban, muy ligados y tenían similitudes desde el punto de vista psicológico.

Aún cuando las relaciones íntimas con mujeres no eran muy notorias se puede citar el caso de Penélope y Nausica, también se habla del tiempo que pasaba con Perséfone y las Ninfas en los valles. Es importante recalcar su relación con Palas hija de Tritón, y que se crió como su hermana adoptiva, un día en el cual ambas estaban jugando y probando sus habilidades, Atenea accidentalmente le disparó la flecha a Palas y la mató, profundamente conmovida hizo una imagen de madera de Palas y la colocó en el Olimpo y después fue colocada en el corazón de la ciudad de Troya, la palabra palladium viene de allí, luego Atenea asumió el nombre de Palas Atenea, este doble nombre sugiere entonces las dos caras de Atenea, es una diosa que tiene su propia ánima, que es espíritu y alma a la vez.
Palas, como lo sugiere Kerenyi, es el nombre de una doncella; pero no como Kore, sino robusta, fuerte, a esta palabra parece adherírsele un rasgo masculino, aún en su forma femenina. Kerenyi lo ve referido a la androginia de Atenea se refiere al himno órfico donde Atenea es descrita como hombre y mujer, la dragona de muchas formas, por otra parte veo esto como una representación equivocada del ser de Atenea que es Palas Atenea, probablemente el sentido completo de Palas Atenea es ayudarnos a trascender la fácil ecuación de fortaleza, coraje y sabiduría universal, con masculinidad independiente del género portador de estos atributos. Yo veo la fortaleza e independencia de Palas como mujer precisamente relacionada a su ser como virgen.

Tengo la impresión de que fue Zeus el responsable de que Atenea asesine a Palas y más tarde de que los palladium hayan sido arrojados del Olimpo. Zeus observando a las dos doncellas jugando empieza a temer que Palas golpee a su hija, interpone su escudo y Palas se distrae mirando para otro lado y es herida por su amiga. Es a través de la mala interpretación masculina de la asertividad como agresión y de su rivalidad como destructiva que causa la muerte a la femenina Palas.

La suposición que equipara tal coraje y autosuficiencia de Palas con lo masculino está profundamente arraigada. Probablemente subyace en el hecho que todos los otros palantes son varones, y de algunas historias esas variantes confirman que la relación de Atenea con lo femenino está oculta.

Atenea en un sentido representa esto justamente, la represión de lo femenino y la reversión de la represión como una tarea del alma. El entendimiento real de Atenea demanda un examen corajudo de nuestra propia participación en la negación de la misoginia. Para recuperar la Atenea que es materializada por Metis y no solamente paternizada por Zeus es recuperarnos a nosotros mismos. Necesitamos empezar por reconocer que la separación de Atenea de su madre no es de ella solamente y cuando nosotros nos separamos de nosotros mismos autojustificadamente la condenamos a ella por eso. Tomar a la Atenea que nos puede conectar a un sentido mucho más pleno a lo femenino creativo, por lo que nuestras bondades culturales entienden, significaría comenzar con el padre y con el mito de que Atenea comienza con el padre, así usualmente sólo podemos comenzar con las características más familiares de un mitologema y por reflexión sobre ella descubrir su disfamiliaridad y extrañeza, su prehistoria.
Debido a que es el lado oscuro de las diosas lo que está más íntimamente ligado a transformaciones, entender a plenitud a Atenea es entrar profundamente en el misterio oscuro del enlace padre-hija, porque Zeus para Atenea es incuestionablemente el padre, Zeus va a aparecer diferente como aparece con Hera que es su esposa, la ambivalencia de Atenea hacia Zeus no está determinada por las tensiones en sus roles de Padre, esposo y patriarca, sino en la ambigüedad inherente a la paternidad en sí misma. El poder que los padres tienen hacia sus hijas reposa en el propio corazón de la cultura patriarcal (podríamos decir sin duda que el patriarcado aparece como la hija siente que pertenece y se siente a sí misma pertenecida al padre, porque la identificación del hijo con el padre no implica la misma radical devaluación de los derechos maternos). Entendernos a nosotros mismos como para penetrar en este misterio. Significa tratar de comprender, con tanta plenitud como podamos, como nuestra creatividad es liberada, distorsionada e inhibida por los poderes del padre, no principalmente por su poder explicito sino por su poder en nuestra imaginación. La relación entre Atenea y Zeus nos proporciona la posibilidad de mirar los enlaces entre hijas y padres en su esencia más pura ya que (no hay contaminación con la madre y los gemelos).

De acuerdo al Mito Metis había ayudado a Zeus en su batalla contra su padre, dándole un emético que forzó a Cronos a vomitar los hijos que se había tragado. Al concebir a Atenea, Zeus sabe que Metis puede haber concebido a un hijo que lo destronaría, entonces decide tragarse a Metis que estaba ya embarazada de Atenea. Atenea nace ya crecida de la cabeza de Zeus. Ella creció dentro de su madre, como cualquiera de nosotros, pero también vivió dentro de su padre; también nosotros nos hemos desarrollado en una sociedad patriarcal. Atenea se define a sí misma como la hija inspirada de Zeus, ella está orgullosa de poseer los mismos atributos, es gobernadora, juiciosa, valiente, etc.

Zeus por su parte estimula la identificación con él; Atenea, entre los olímpicos está de segunda en rango. Zeus está sumamente orgulloso de poseer esta hija, solamente una vez está cercanía fue interrumpida, sucedió durante la Guerra de Troya; Zeus se puso furioso con Atenea cuando esta aboga por los aqueos.

Atenea no es como Perséfone que se relaciona creativamente con la oscuridad, se casa con el aspecto oscuro de Zeus, Hades; ella por el contrario, se sobrepasa en su poder masculino convirtiéndose en la Zeus femenina. Esto se ve, por ejemplo, en Orestes cuando ella niega el poder de la madre defendiendo los derechos paternos, esto quizás es el aspecto más fuerte de Atenea cuando ella capitula ante lo masculino. Ella tiene un falso entendimiento de esto pues hay muchos aspectos que son propios de ella pero que se lo atribuye al padre, ella quiere ser como su padre, pero quizás pudiera dársele otra lectura: Atenea cuando nace ya es grande, ya es una mujer completa, esto pudiera significar su libertad.

Freud dice que “una mujer sale de su proceso de niñez con una disposición bisexual”. Ella pudo escapar de la concepción: “creatividad y feminidad son incompatibles”; esto muchas veces afecta profundamente a las mujeres. Este nacimiento de Atenea como una mujer crecida puede también interpretarse paradójicamente como la independencia de su padre Zeus.

Históricamente se ha dicho que Atenea y Hefesto son divinidades píe-griegas de la Acrópolis Atenas y que Zeus llegó después. La salida de Atenea de la cabeza de Zeus se ve más como una “adopción convencional”, la sumisión de su culto hacia él, más que una “afiliación natural”, y esto quizás explica por qué es Atenea y no Zeus quien es reconocida como la encarnación de la vida ateniense.
Redescubrir a Atenea es redescubrir su relación con lo femenino en Metis, su madre; descubrir su fuerza, sabiduría y confianza como fuentes derivadas de su padre porque ella lo ve así, pero quien es la fuente de sabiduría de Zeus es Metis; así mismo es la misma fuente de Atenea (las cursivas son nuestras). Metis “es la más conocida de los dioses y de los hombres” y como muchas divinidades conectadas al agua en la mitología griega, es la cambiadora de formas, para eludir ser atrapada se transforma en muchas cosas.

Metis representa a aquellas madres y abuelas silenciosas que se identifican orgullosamente y resentidamente con sus hijos afortunados. La metamorfosis más importante de Metis es su resurgimiento como Atenea; aquí ella se corporeiza como una diosa es una madre partogenética, crea a Atenea fuera de sí misma, pero el rechazo al padre sería una perspectiva de las Furias. Quizás la lectura que tenga esto es que después que se redescubre a la madre uno tiene una visión diferente del padre.

Metis representa una donadora para su hija, una sabiduría intuitiva (del agua), sensitiva dispuesta a contactar efectos personales, poética más que abstracta, receptiva más que dominante (las cursivas son nuestras). La conexión con el agua aparece en varias tradiciones conectadas con Atenea, por ejemplo cuando comparte con Poseidón por la primacía de Atenas y el epíteto Tritogenia que nos recuerda que Palas era hija de Tritón (dios del mar).

Metis es el aspecto materno de Atenea, esto significa que Atenea si tuvo madre y que está conectada con un origen maternal aunque ella necesariamente no sea una madre (cuento de Hefesto viola a Atenea y eyacula en su pierna, nace Erictonio de la tierra). Aquí difiriendo de Kerenyi quien ve a Atenea como la madre de Erictonio, yo la veo como una diosa fértil, Erictonio nace de Gaia la tierra cuando el semen cae allí, este es el aspecto Gaia de Atenea vista como la creadora, la hacedora, ella representa una clase diferente de creatividad (las cursivas son nuestras); mientras que Perséfone baja al Hades y hace alma sin niños en la oscuridad, Atenea no es la diosa de la procreación sino de la creación. Ella pone alma en el trabajo artístico, su relación con el alma es más extrovertida que la de Perséfone (las cursivas son nuestras). Es, además, la diosa más identificada con el trabajo de la civilización, el trabajo que expresa humanidad de alguna manera se le asocia a la agricultura, enseña el arte del cultivo -particularmente el olivo no se asocia a los nacimientos de los niños pero si a su proceso socializador.

La virginidad de Atenea, su carencia de susceptibilidad hacia las tentaciones de Afrodita nos habla de un compromiso con la cultura, ella nos indica la diferencia de represión y sublimación, ella se diferencia de Artemisa que no se incorpora al mundo de los hombres, ella no es una virgen en el sentido de estar sola, ella representa “estar con el otro” (las cursivas son nuestras), lo que estimula la creatividad mutua; que es la base de alma y espíritu, más que pasión e instinto, es una compañera en el trabajo creativo.

Los monumentos que se le han erigido muestran dos facetas de ella: a) Su afinidad con Ares, b) Su cercanía con Hefesto. Estos dos dioses hijos de Hera son la contraparte masculina de Atenea, ellos son sus hermanos a pesar de que muchos mitólogos insisten en que no hay parentesco. Podemos verlos como su ánimus. Hay muchos cuentos de Atenea y Hefesto compartiendo proyectos y disfrutando, cada uno, de la creación del otro; como también hay muchos cuentos que muestran la rivalidad de Atenea con Ares. Que estos dos dioses casi siempre aparezcan juntos nos habla de un complementario (el ánimus rechazado y el ánimus asertivo opresivo). La creatividad y la asertividad deben ser parte de la dimensión femenina y no debe ser percibida desde el punto de vista negativo.

Las representaciones icónicas de Atenea destacan su aspecto guerrero fundamentalmente, su actitud marcial está asociada al proceso civilizatorio. La Atenea Promacus es la protectora, la que ayuda en batalla, la instructora en las artes de guerrear. Cuando se focaliza la patología de Atenea la vemos como demasiado defensora, muy bien defendida; pero su transmutación de la agresividad desbordada de Ares a la disciplinada asertividad de Atenea es un importante componente del proceso para transformar insight creativos en la realización y expresión artística.

Atenea es la patrona de las artes, aún cuando la fuente del nombre de Atenea es un misterio, se deriva de palabras conectadas a la poesía y a la artesanía, es la diosa del hilado y del tejido, invento la trompeta y la flauta, el cultivo esparcido con arado inventó el carruaje, los barcos, la brida del caballo, etc. Por los artesanos se asocia con Hefesto aunque ella existió antes que él y es más reconocida, muchos dicen que Hefesto y Atenea eran los mismos Rea y Cronos.

Así como el guerrear de Atenea difiere del de Ares, su creatividad difiere de la de Hefesto (las cursivas son nuestras); él trabaja en privado y luego trae sus maravillas al mundo de los otros; ella, es más extrovertida y más dispuesta a combinar la creatividad con el mundo de los otros, el arte de Atenea es hecho desde la comunidad, es una creatividad que se deriva del trabajo, de la disciplina del entrenamiento más que de la inspiración (las cursivas son nuestras). Hefesto es el artista deforme luego su arte se deriva de la herida. Orgullosamente, Atenea no es deforme, ella es su deformidad.

Desde el punto de vista del submundo la siempre conquistadora Atenea puede verse fatalmente defectuosa pero esta imagen de Atenea invulnerable es inadecuada (las cursivas son nuestras). Si recordamos su relación con Aracné la vemos como fría, inadecuada, siempre razonable y justa. La hija de Ceciope se volvió loca después de desobedecer sus órdenes y ver a hurtadillas la cesta de Erictonio. Ella acosó al “pequeño” Ajax a su muerte después de haber violado a Casandra en su santuario y le dio a Medusa su cara horrible y petrificada porque se rindió ante Poseidón en el santuario de Atenea, también por otro lado es hermana de Dionisos, el dios del éxtasis y la locura asociado más al submundo, salva el corazón de Dionisos después que es desmembrado por los Titanes. Muchos vasos antiguos representan a Atenea comiendo Granada lo que de alguna manera la conecta con Perséfone.

Hay otros aspectos que conectan a Atenea con el mundo del alma. Mientras Hera representa el antagonismo hacia Deméter-Perséfone, Atenea representa el complemento mutuo. Perséfone está involucrada con la iniciación del alma en el mundo subterráneo, Atenea con la salida al mundo humano (las cursivas son nuestras).

Hay otros aspectos que revelan la conexión de Atenea en el reino del alma como diosa de la familia micénica, ella es prima de la serpiente minoica (la conexión se hace porque para el nacimiento de Atenea, Hefesto clava la cabeza de Zeus con un hacha doble filo propia de la cultura minoica). Hay además vasos donde se observa a Atenea con la serpiente, asimismo Erictonio es protegido por un par de serpientes. Cook conecta estas serpientes al rol de Atenea como una madre roca. Su caracterización emergiendo de una superficie rocosa y luego desapareciendo, luce ser como que estas culebras representan el alma emergiendo del submundo.

Heidegger explica muy bien este tema de Atenea saliendo de la roca para entender el trabajo artístico que realiza Atenea; los templos griegos salían de la roca como una “erección de la tierra” lo que ocurre simultáneamente con un “traer la tierra hacia afuera” es lo que yo he llamado el alma y su expresión externa en la realización artística (las cursivas nuestras). Debajo del escudo de Atenea el arte expresa su salida desde el alma, desde la tierra y su dependencia en este campo.

La lechuza de Atenea también brinda asociaciones similares, es la misma Atenea en forma visible a pesar de que los griegos no creían en representaciones periomórficas, sin embargo Atenea se transformó muchas veces en animal, ej.: en un pájaro donde Néstor la reconoce. Ella apareció como un águila, gaviota, cometa, buitre, golondrina, pero especialmente ella es identificada con la lechuza; a veces también a representada como una diosa alada. La lechuza es un pájaro de presa y un pájaro nocturno y está asociada a la muerte y la oscuridad pero como todos los pájaros, está asociada al vuelo y al espíritu (las cursivas son nuestras). La lechuza entonces sugiere que trayendo el alma hacia el cielo elevado hay conexión con Atenea.

La serpiente y la lechuza como símbolos de Atenea que sugieren la ambivalencia inherente a esta diosa (las cursivas son nuestras); la que perderíamos si la tomamos como un valor en sí misma y aceptamos el mito acerca de ella. La otra cara es ver todos los aspectos al mismo tiempo. Atenea usa en su peto la cabeza de la Gorgona, hay un mito de Atenea matando ella misma a Medusa; es decir existió primitivamente como una cabeza y una cara que aterroriza a quienes la vieran y que los convertía en piedra (las cursivas son nuestras). Harnon habla del lado Erinio de la Gran Madre. Este se relaciona con el lado oscuro de Atenea y es muy importante para la hija nacida de la cabeza de Zeus, también la interpretación de las Erinias es adecuada, Hay un poder instintivo femenino que ella no esconde en su totalidad, cuando ella usa en su peto la cabeza de Gorgona; comunica la fuerza oscura de su poder, pero esto no destruye ni petrifica (las cursivas son nuestras). Otra vez caemos en la paradoja: “El lado oscuro es lo que redime”.

Las Furias a través de la intervención de Atenea se convierten en las Euménides (las cursivas son nuestras). La sangre emanada de la cabeza de Medusa es usada por Asklepios y Atenea para curar y matar, Asklepios la usa para sacar a los hombres de la muerte. Pegaso, el caballo alado, es un símbolo de la poesía y sale de la decapitación de la cabeza de Medusa cuando Perseo se la corta. La Gorgona que era algo horrible posteriormente se representa en esculturas como un ángel y de aquí puede derivarse un nuevo mito: “Quizás porque Atenea envidiaba la belleza de la Medusa esta fue muerta”.

Si vemos este aspecto de Atenea, observamos que es algo más que aquella diosa que nos mantiene en el mundo real enfrentando problemas, con proyectos concretos, etc. Su mundo nos expresa profundo significado. Hillman habla de Atenea como la que permite la reflexión del significado psicológico, la energía dirigida a la integración interna.

Atenea entonces está relacionada con Zeus y Metis, con Ares y Hefesto, con la lechuza y la culebra, es más profunda que la doncella polarizada de quien habla Kerenyi, hay que incorporar todos estos elementos en ella. Es la tensión entre alma y espíritu. “Fuera de la cabeza sale del cuerpo”. Al principio la conocemos con un espíritu pero con el alma escondida; sin embargo, para mí la imagen más importante es ver a Atenea como Palas Atenea y Atenea con la cabeza de la Gorgona, porque ambas representan a la mujer con la mujer, alma y espíritu desde lo femenino. El Ego en el espíritu de Atenea puede divorciarse del alma cuando se inclina a los éxitos más que a la realización artística; cuando se olvida a sí misma para pensarse como masculina. Pero Palas Atenea está libre de esa ilusión, libre para entender su creatividad, libre para hacer psico-poesía más que psico-logía. Atenea me dio alma a mi imagen de ella y pude verla Riera de la perspectiva de Apolo.

Ahora yo entiendo el balance necesario para realizar un trabajo concreto con la pasión involucrada; conservando mi tiempo para crear y para estar sola, encontrando la manera de relacionar lo intelectual con lo poético y hoy le traigo y le brindo este tejido al altar de Atenea.

Autora: Christine Downing.
Traducido por: Nancy Sarquis y Mylene Rivas.
Reproducido por: Mylene Rivas.
Centro de Estudios Junguianos de Venezuela.

Valencia, 12 de marzo de 1998.-

viernes, 18 de abril de 2008

LOS COMPLEJOS Y EL INCONSCIENTE (Extracto)

CARL GUSTAV JUNG
1875-1961

Carl Jung, un extraordinario teórico (en un tiempo el heredero del trono de Freud) discierne, en este escrito sobre las peripecias del alma y de eso que llamamos conciencia. Con esta finalidad, extraje dos reflexiones de su libro Los Complejos y el Inconsciente (Küsnacht-Zürich, enero 1944, Pp. 4-43); donde nos deleita con su buen ánimo al escribir sobre las contrariedades de lo humano. Espero disfruten, tanto como yo, los párrafos que se leen a continuación:

1. Facetas del Alma Contemporanea:

La psicología, en su desarrollo actual, se preocupa especialmente del condicionamiento físico del alma; en el futuro, la tarea de la psicología será estudiar el condicionamiento espiritual de las operaciones psíquicas. Pero la historia natural del espíritu se encuentra hoy todavía en un estado comparable al de las ciencias naturales del siglo xiii. Estamos apenas comenzando a confrontar experiencias.

Si la psicología moderna puede gloriarse de haber arrancado hasta el último velo que disimulaba la imagen del alma, éste es sin duda el que ocultaba su apariencia biológica a los ojos de los sabios. Podemos comparar la situación actual con el estado en que se encontraba la medicina en el siglo xvi, al iniciarse la anatomía y cuando la fisiología estaba todavía en el limbo. De modo parecido, nosotros no tenemos sino algunas apreciaciones sobre la vida espiritual del alma. Hoy sabemos, es cierto, que se dan en el alma operaciones de metamorfosis condicionadas espiritualmente y que se hallan, entre otras, en la base de las iniciaciones bien conocidas en la psicología de los primitivos o de los estados engendrados por el yoga. Pero todavía no hemos logrado definir las leyes singulares a las que obedecen. Sólo sabemos que la mayoría de las neurosis están relacionadas con una perturbación de estos procesos.

La investigación psicológica no ha logrado librar al rostro del alma de sus velos múltiples, pues ésta es lejana, inabordable y oscura como todos los secretos profundos de la vida. Lo más que podemos hacer es decir lo que ya hemos intentado y lo que pensamos emprender en el futuro para acercarnos a la solución de este enigma impenetrable.


2. Reconquista de la Conciencia

En el dominio psicológico siempre he sentido una extremada dificultad en comunicar a mi auditorio cosas asequibles al gran público. Ya tropezaba con esta dificultad cuando, siendo un joven médico, me encontraba en el asilo de alienados. En efecto, todo psiquiatra descubre, con asombro, que su opinión sobre la salud mental y sus trastornos no es tenida por competente y que la gente común pretende saber mucho más que él sobre esta materia. El enfermo, le dicen, todavía no se sube por las paredes, sabe dónde se encuentra, reconoce a sus parientes, ni siquiera ha olvidado su nombre; no está, pues, seriamente afectado, sino sólo un poco triste o un poco exaltado, y la idea del psiquiatra de que su enfermo padece tal o cual enfermedad no es más que un profundo error.

Esta frecuente constatación se ha extendido ya al dominio psicológico. Aquí las cosas son todavía mucho peor, pues todo el mundo pretende con gran seguridad que la psicología es precisamente lo que él conoce mejor. «Psicología» es siempre para el que acaba de llegar su psicología (que él es el único en conocer), cualquiera que sea la psicología a secas existente. Por instinto, todo hombre supone que su constitución psíquica, por personal que sea, pertenece a la «condición humana» y que cada uno, dentro del conjunto, es semejante a los demás, es decir, a él mismo. El hombre espera esta semejanza de su mujer; la mujer, del hombre; los padres, de los hijos; los hijos, de los padres, etc. Es como si cada uno mantuviera con su mundo interior las relaciones más inmediatas, íntimas y pertinentes, y como si el alma personal representara al alma de toda la humanidad, de suerte que no hubiera obstáculo en conferir, por generalización, un valor universal a lo que se encuentra en sí mismo. El sujeto es presa de un asombro sin límites, se siente entristecido, asustado e incluso exasperado cada vez que esta regla no se confirma manifiestamente, es decir, cada vez que descubre que otro ser es realmente otro. Las diversidades psíquicas no despiertan por lo general el interés que se concede a simples curiosidades más o menos atractivas; se las siente más bien como penosas y casi insoportables o incluso como intolerables, falsas y condenables. Un comportamiento que difiere de una manera manifiesta de la norma general y admitida produce el efecto de una perturbación introducida en el orden del mundo; es como un error que debe ser reparado lo antes posible, como una falta que es un deber denunciar y reprimir. Hay, incluso, como es sabido, importantes teorías psicológicas cuyo principio supone la similitud en todo lugar y en todo tiempo del alma; hay motivos, pues, para explicarla—cualesquiera que sean las circunstancias—desde un solo punto de vista. La monotonía aplastante, postulada por semejantes teorías, está contradicha por la diversidad individual, que en el dominio psíquico llega a lo infinito. No obstante, prescindiendo de estas variaciones individuales, una de las teorías a las que aludo explica principalmente la fenomenología psíquica por la biología del instinto sexual (Freud), mientras que otra (Adler) se basa en la no menos conocida voluntad de poder. Esta contradicción conduce a ambas teorías a encerrarse en su principio inicial y a pretender que fuera de ella no hay salvación. Cada una de ellas niega el fundamento de la otra, y uno se pregunta en vano, a primera vista, cuál de las dos es la verdadera. Por mucho que los sostenedores de los dos partidos se esfuercen recíprocamente por ignorarse, su actitud no basta para eliminar la contradicción. La clave del enigma es, sin embargo, de una simplicidad desconcertante: cada una de estas dos teorías tiene razón en su sentido, al describir una psicología conforme a la de sus partidarios. Es, libremente ilustrada, la célebre frase del Fausto: «Te pareces al espíritu que concibes.» Pero volvamos a ese prejuicio, por así decirlo, inexpugnable del sentido común, de que todo en los demás es igual que en uno mismo. Aunque, en general, se concede sin dificultad la diversidad de las almas humanas, no por ello se olvida perpetuamente en la práctica que «el otro» es, en realidad, otro ser, cuyos sentimientos, pensamientos, percepciones y deseos son diferentes de los nuestros. Hay incluso teorías científicas, como hemos visto, que llegan hasta suponer que a todos nos aprieta el zapato en el mismo sitio. Junto a estas querellas intestinas entre concepciones psicológicas (divertidas, en último término), hay numerosos postulados de igualdad, plenos de consecuencias sociales y políticas que olvidan, con gran ligereza, la existencia de las almas individuales.

En lugar de irritarme en vano ante semejante estrechez de puntos de vista, me he extrañado de su existencia y me he dedicado a buscar los motivos a los que se puede achacar. Esta manera de considerar el problema me ha conducido a estudiar la psicología de los pueblos primitivos. En efecto, desde hacía mucho tiempo me sorprendió ver que lo que inclina las más de las veces al hombre hacia el prejuicio de igualdad de estructura psicológica y de identidad es, en parte, cierta ingenuidad. En la humanidad primitiva este prejuicio se extiende, en efecto, no sólo a todos los hombres, sino también a las cosas de la naturaleza, a los animales, a las plantas, a los ríos, a las montañas, etc. Todo posee algo de psicología humana, hasta los árboles y las piedras, que están dotados de palabra. Y al igual que entre los humanos hay algunos que se apartan manifiestamente de la norma común y que pasarán por ser magos, hechiceros, jefes de clanes o medicine-men, así también entre los animales habrá coyotes-médicos, pájaros-médicos, lobos-hechiceros, etc., títulos honoríficos que sólo se confieren a un animal si se comporta de forma inusitada, contraviniendo el prejuicio tácito de la igualdad. Este prejuicio es manifiestamente una supervivencia poderosa de un estado de espíritu primitivo que se basa, en el fondo, en una diferenciación insuficiente de la conciencia individual. La conciencia individual o conciencia del yo es una conquista tardía de la evolución. Su forma original es una simple conciencia de grupo, todavía tan rudimentaria en ciertas tribus contemporáneas que ni siquiera se dan un nombre propio que los distinga de las poblaciones vecinas. Así he encontrado en África oriental una pequeña tribu que se llamaba a sí misma «la gente que está aquí». Esta primitiva conciencia del grupo se perpetúa en la conciencia familiar moderna; es frecuente encontrar familias en las que sería difícil caracterizar individualmente a sus miembros de otra forma que mediante su apellido, lo que, por otra parte, no parece afectar mucho a los interesados.

La conciencia del grupo, en el seno de la cual los individuos son perfectamente intercambiables, no representa el peldaño más bajo de la conciencia; testimonia ya, al contrario, cierta diferenciación. El primitivismo más rudimentario posee, sin duda, una especie de conciencia difusa de las cosas y del universo (Allbewusstsein), unida a una inconsciencia total del sujeto sometido a las representaciones. A este nivel no hay persona actuante, sino sólo acontecimientos.

Cuando doy por descontado que lo que a mí me gusta conviene también a otros, tal suposición constituye una supervivencia notable de la noche originaria de la conciencia, de esa época en la que no existía todavía ninguna diferencia perceptible entre el yo y el tú, y en la que todos los seres pensaban, sentían y querían lo mismo. ¿Sucedía que el vecino no estaba «orientado» paralelamente? Se originaba una turbación. Nada provoca tanto pánico en los primitivos como lo extraordinario, tras lo que captan inmediatamente el peligro hostil. Esta reacción originaria sobrevive asimismo en nosotros: ¡con qué facilidad nos ofendemos si no se comparte nuestra convicción! Nos sentimos heridos cuando a alguien no le parece bello lo que nosotros alabamos por su belleza. Todavía hoy perseguimos a cualquiera que no piense de acuerdo con nuestros pensamientos; seguimos queriendo imponer a los demás las opiniones que deben tener, queriendo convertir a los pobres paganos con objeto de salvarles del infierno, que es —creemos con seguridad—la suerte que les espera; experimentamos incluso un miedo abominable ante la idea de quedarnos solos frente a nuestra convicción.

La igualdad psíquica de los hombres es un postulado tácito, una convención no formulada pero existente que proviene de la inconsciencia originaria del ser. En la humanidad de los orígenes había algo así como un alma colectiva en el lugar de nuestra conciencia individual, que no emergió sino gradualmente en el trascurso del progreso de la evolución. La condición primordial de la existencia de la conciencia individual es su diferenciación respecto a la conciencia de los otros. Así, pues, se podría comparar la génesis de la evolución psíquica con un cohete que estalla ya al final en un haz de estrellas multicolores.

La psicología, en tanto que ciencia empírica, es de fecha muy reciente, Apenas si tiene cincuenta años y está todavía en mantillas. La hipótesis de la igualdad, hasta entonces dominante, impidió su desarrollo más precoz. Por ello se puede apreciar hasta qué punto la diferenciación de la conciencia es de fecha reciente. Apenas acaba de surgir penosamente del sueño originario; está adquiriendo, lenta y torpemente, noción de sí misma. Acunarse en la ilusión de que se ha alcanzado alguna cima sería una locura. Nuestra conciencia contemporánea no es sino un recién nacido que empieza a decir «yo».

Reconocer hasta qué grado increíble las almas humanas son diferentes entre sí fue una de las experiencias más impresionantes de mi vida. Si la igualdad colectiva no fuera un hecho originario y la fuente primera y la madre de todas las almas individuales, sólo sería una gigantesca ilusión.

Pero, a pesar de toda nuestra conciencia individual, no deja de perpetuarse inquebrantablemente en el seno del inconsciente colectivo, comparable a un mar sobre el cual la conciencia del yo navegara cual un navío. Por eso nada o casi nada del mundo psíquico originario ha desaparecido. Al igual que los mares separan los continentes con su inmensidad y los rodean como a islas, así la inconsciencia originaria asalta por todas partes a las conciencias individuales. En el cataclismo de la demencia, el mar originario se lanza en oleadas desencadenadas al asalto de la isla que apenas emerge y la traga. En el trascurso de los trastornos nerviosos, hay diques que se rompen y campos fértiles que son devastados por la inundación. Los neuróticos son, sin excepción, habitantes de las costas, los más expuestos a los peligros del mar. Las llamadas personas normales habitan en el interior de las tierras, en un suelo seco y elevado, al borde de lagos y de ríos apacibles; ninguna marejada, por poderosa que sea, puede alcanzarles, y él mar está tan lejos que llegan a negar su existencia. La identificación con el yo puede ser tan profunda que los lazos que unen a la humanidad se aflojan y los hombres se alzan unos contra otros. Es grande la tendencia a que esto se produzca pues las voluntades individuales no son nunca completamente idénticas. Y, para el egoísmo primitivo, está claramente establecido que no es nunca el «yo» sino siempre otro quien «debe». La conciencia individual está rodeada por los abismos del inconsciente como por un mar amenazador. No está segura ni inspira confianza más que en la apariencia; en realidad, es algo frágil, vacilante sobre su base. En ocasiones, basta simplemente un poderoso afecto para perturbar de la forma más sensible el estado de equilibrio de la conciencia. El lenguaje lo expresa perfectamente: «La cólera me ha puesto fuera de mí», «me ha sacado de quicio», «no se le conocía ya», «se lo llevaban los demonios», «se salió de sus casillas» («aus der Haut fahren»), «hay cosas que le ponen a uno loco», «no sabía ya lo que hacía», etc... Todas estas frases corrientes muestran con cuánta facilidad una impresión quebranta la conciencia del yo. Estas perturbaciones causadas por las impresiones no sobrevienen, desgraciadamente, sólo por accesos, sino que pueden revestir un carácter crónico que engendra transformaciones duraderas de la conciencia. Debido a conmociones psíquicas, zonas enteras de nuestra naturaleza pueden hundirse en lo inconsciente y desaparecer de la superficie de la conciencia para años, incluso decenas de años. De ello pueden derivarse transformaciones duraderas del carácter; por eso se dice, y con razón: desde tal o cual acontecimiento «parece otro hombre». Semejantes desventuras no se dan sólo en sujetos que llevan el lastre de una grave herencia o en neuróticos, sino también en personas consideradas normales. Las perturbaciones suscitadas por las conmociones se llaman en lenguaje técnico fenómenos de disociación. En el curso de los conflictos psíquicos aparecen fallas de esta naturaleza que amenazan con arruinar la estructura quebrantada de la conciencia.

El habitante del interior, del mundo normal, que se jacta de no acordarse del mar, no vive tampoco sobre un terreno seguro sino sobre un suelo friable en el que en cualquier momento, por alguna hendidura continental, el mar puede precipitarse poderosamente. El primitivo conoce este peligro por la vida de su tribu y gracias a su psicología propia; son los perils of the soul, los peligros del alma, según el término técnico, entre los que cabe distinguir la pretendida pérdida del alma y la posesión. Ambos son signos de disociación. En el primer caso, el primitivo dice que un alma le ha abandonado, que ha emigrado; en el segundo, que un alma, con gran contrariedad por su parte, ha inmigrado a él. Esta manera de expresar las cosas es, sin duda, un poco insólita, pero designa bastante bien esos síntomas que hoy llamamos fenómenos de disociación o estados esquizoides. Tales fenómenos no son síntomas absolutamente morbosos, y se dan también en las latitudes de lo normal. Son, en este caso, transformaciones del sentimiento general de las cosas, saltos irracionales del temperamento, conmociones imprevisibles, aversiones súbitas, agotamientos psíquicos, etc. Se puede observar incluso fenómenos esquizoides análogos a la posesión del primitivo en el hombre considerado normal. Pues éste no es tampoco invulnerable al demonio de la pasión, ni está al abrigo de la posesión, aunque sólo sea por una fatalidad, por un vicio, por una convicción exacerbada; en resumen, por todo un haz de posibilidades que abren un abismo profundo entre él y los otros, suscitando un doloroso desgarramiento de su alma.

La escisión del alma es, para el primitivo, lo mismo que para nosotros, algo incongruente y enfermizo. Nosotros la denominamos conflicto, nerviosismo, demencia. No fue por error por lo que el relato bíblico de la Creación estableció una armonía plena y entera entre las plantas, los animales, los hombres y Dios en el símbolo del Paraíso, al comienzo de todo devenir psíquico, y por lo que discernió el pecado fatal en ese primer asomo de conciencia: «Seréis como dioses, conocedores del Bien y del Mal». Para el espíritu ingenuo, pecar era necesariamente romper la Ley, la unidad sagrada de la noche originaria hecha de una conciencia vaga, difusa, de las cosas y del universo (Allbewusstsein). Era la rebelión satánica del individuo contra la unidad. Era un acto hostil de lo inarmónico contra lo armónico, una ruptura de la alianza universal. Y, por ello, en la maldición divina se dice: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia, y ésta te aplastará la cabeza, y tú la herirás en el talón» .

Y, sin embargo, la conquista de la conciencia fue el fruto más precioso del Árbol de la Vida, el arma mágica que confirió al hombre su victoria sobre la tierra y que le permitirá—esperémoslo así, por lo menos—una victoria todavía mayor sobre sí mismo .


domingo, 30 de marzo de 2008

Le encrucijada de las Apariencias



"Asistimos a una especie de reencantamiento del mundo como gran tendencia social. Allí donde había predominado una concepción muy racional de la sociedad, tanto en su relación con la naturaleza como con los demás, se ha producido un regreso de los valores, de lo que se entiende por el imaginario, de lo onírico y de los sueños colectivos".


Michel Maffesoli


"Debemos estar convencidos de que lo verdadero tiene por naturaleza el abrirse paso al llegar su tiempo y de que sólo aparece cuando éste llega, razón por la cual nunca se presenta prematuramente ni se encuentra con un público aún no preparado para ello".

Friedrich Hegel


"La Encrucijada de las Apariencias" es el título de un libro cuyo autor es Michel Maffesoli. El cual nos invita a reflexionar sobre la sutilidad de la aparente realidad. De ese sueño que llamamos realidad. Un sueño compartido por otros en la Memoria Holográfica de nuestros genes y de nuestros sentimientos. Pero: ¿Qué es realmente lo real?

La mayoría de las veces soñamos, a estilo de pesadilla a las demás personas; inventamos una especie de realidad paralela que es el otro. Obligamos al otro en una especie de Lecho de Procusto a amoldarse a la imagen que tenemos de él o que deseamos sea él. ¿Qué hay de los afectos del otro, de sus derechos a también forjarse una imagen nuestra? Esa pregunta siempre ha permeado mi alma, originalmente por ser la víctima complice de los deseos del otro, de sus expectativas en torno a mí y de mis expectativas en torno a él. Cuando era adolescente leí un pensamiento, que aún traquetea en mi mente: "Si quieres a alguien déjalo ir... Si regresa es tuyo... Sino regresa, nunca lo fue". La pregunta desde mis amadas cuatro décadas es: ¿Si, realmente tendremos derecho a que alguien sea nuestro o a ser de alguien, más allá de mi misma?

Otras veces soñamos, estilo sueño ideal, a los que amamos; sin pensar en sus virtudes o sus defectos, más allá del sueño de lo real. El sueño de lo real así, se convierte en bruma y en irrealidad. Los teóricos del Paradigma Holográfico dicen que una lente de Cámara ve más que los humanos, porque no hay censura en él. Es como si la experiencia a pesar de armar nuestro conocimiento del mundo, a su vez, lo vela. ¿Qué nos queda entonces? El sentir al otro, más que verlo con los ojos de nuestro rostro, es ver su rostro con los Ojos de nuestra Alma.

Claro, el otro al igual que yo, tiene virtudes y defectos; pero a pesar de ello, sin acostarlo en el Lecho de Procusto; poder conocer-sentir su más íntimo deseo de vivir como ser humano. Pienso que: "La encrucijada de las apariencias" se convertiría así, en una realidad de vida sentida y compartida para los seres humanos de este planeta tierra. Eso que llamamos realidad es el Amor (difícil pero impresindible amor) entre los seres humanos. Una realidad que va a ser percibida en un supremo instante, en el momento oportuno de nuestras necesidades, en el no-lugar (utopia) de nuestras emociones.

La Salud es una forma de percibir el Equilibrio Eros-Logos





“¡Dame Afrodita, la posibilidad de ser capaz de sentir el amor que es un deseo continuo por la belleza y haz que ese deseo haga de mí, como decía Sócrates, un hombre sabio y un hombre bueno...!”
Fernando Risquez (1983)
“Debemos ligar la ética de la comprensión entre las personas con la ética de la era planetaria que no cesa de mundializar la comprensión. La única y verdadera mundialización que estaría al servicio del género humano es la de la comprensión, de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”
Edgar Morín (1999)

Los aportes más relevantes de la psicología social y del imaginario cultural destacan que lo imaginario es todo aquello que tiende a convertirse en realidad. En parte porque la realidad no es más que una urdimbre construida por la imaginería humana; es el extracto de nuestro entorno vuelto sustancia.

Los análisis culturales de las últimas décadas de siglo XX, nos permiten reflexionar sobre la posibilidad de una nueva visión de los procesos sociales. Estos procesos sociales involucran a la educación, la salud, las relaciones interpersonales y otros aspectos de la interacción social. Todo lo que se relaciona al ser humano y a su vida es importante en la totalidad del proceso. Es relevante la connotación que se ha hecho en los últimos tiempos acerca del carácter holístico de los procesos humanos y su relación con las variables que se encuentran en el medio ambiente. Las visiones holísticas de la sociedad toman en consideración que:

· "... toda enfermedad es en verdad un estar dividido, incompleto, y toda salud es un reencuentro de la totalidad, o de un nuevo equilibrio momentáneo" (Serrano, 1965);

· "el intelecto es, efectivamente, nocivo para el alma cuando se permite la osadía de querer entrar en posesión de la herencia del espíritu" (Jung, 1955), y

· “... la polarización es un signo de la barbarie ya que ella aleja tanto a la conciencia de las imágenes primordiales, que se sigue al colapso” (Jung, 1955)

La integración del aspecto lógico (pensar) con el aspecto erótico o simbólico (sentir) permite al ser humano tener una visión globalizada de la realidad social. El sentirse integrado (en equilibrio dinámico) permite una relación sana con las personas que nos rodean. La enfermedad, según varios autores, es un signo de la carencia de integración psíquica, esta incongruencia se manifiesta a través de la personalidad. La congruencia pensar/decir - sentir - actuar es una manifestación de integración personal que nos permite percatarnos de la calidad de nuestro equilibrio o el de otros. El amor a nosotros mismos, a los demás (ambiente social) y a nuestro ambiente natural es la única vía que existe para que se realice la integracón necesaria para nuestro equilibrio bio-psico-social. La enfermedad es sólo un indicador, una advertencia del cosmos para darnos cuenta de una carencia que impele a la necesidad de sanación mediante la integración Eros - Logos, a través del Amor. La Salud del Amor (luz y sombra) es lo prioritario.

jueves, 10 de enero de 2008

“EL TIEMPO PURO DEL INSTANTE”. La Noción de Tiempo en la Transfiguración (1)

 
Dra. Mylene F. Rivas R. (2) (3)
‘2000
Puente Einstein - Rosen“¿Por qué no preguntarse si está en vía de nacer un Barroco Posmoderno? ... se trata de atrapar en su estado naciente una nueva manera de estar juntos fundada no en la causalidad lineal o sobre una mecánica exterior (política y económica) sino en una atracción orgánica a partir de imágenes que uno comparte” 
MICHEL MAFFESOLI






RESUMEN
En estas líneas se plasma una inquietud, más que una verdad. La misma tiene su origen en la noción de la integración pensamiento/emociones como puntos clave para la aproximación a la “realidad con apariencia real” que nos rodea y, además, transita a través de la pasión energizante de su conocimiento. Trataremos de deshilar la urdimbre de esta realidad que se presenta con una máscara linealmente predecible y que, además, posee la enorme sombra de su propia impredictibilidad. Esta imprevisible realidad se nos muestra irrupcional y no lineal, razón que podría explicar una de las claves del derrumbe de las nociones temporales de la modernidad y de sus “ismos” uniformantes y polarizantes. Tal vez, la vislumbre -a través de un numen integrado al lumen- de la realidad percibida en el supremo instante posibilitaría la observación de las claves para la comprensión de las vivencias humanas posmodernas. Para Prigogine (1995), el supremo instante es una ventana al “otro lado del tiempo: la eternidad”.
Palabras clave: tiempo, eternidad, realidad, instantaneismo, transfiguración, imaginería, enteridad, totalidad, posmodernidad, psico-social.
ABSTRACT
The interest of the article have its origin in the notion of the integration between thoughts and emotions as key points of the approach that the “reality with real appearance” is around us and flows through the passion of its knowledge. This unsuspected reality shows itself as an eruption, nonlinear reason that can explain one of the key of the modernity, temporal notions and “isms” collapse. Maybe, the sight through “numen” joint at “lumen” of the reality on the supreme instant can make possible the observation of the password to the postmodern life knowledge. Prigogine (1995) said: “The Supreme Instant is a window to the other side of time: “The Eternity”.
Keywords: time, eternity, reality, imaginary, totality, postmodernity, psychosocial.
clip_image001
(1) Publicado en: Revista FACES. Año 12. Nº 21. Diciembre 2001 – Junio 2002. Pp. 67-77. CDCH-UC.
(2) Profesora Titular, adscrita al Departamento de Ciencias de la Conducta, Escuela de Relaciones Industriales, FACES-UC, Universidad de Carabobo, Valencia, 1992-2013.
(3) Directora Académica de PCO´s International, CA. Líderes en Aprendizaje Organizacional. Caracas, 2005-2013.
INTROITO
Partiendo de la premisa que establece a lo imaginario como lo que tiende a convertirse en realidad, se propone esta disertación como un humilde aporte a lo que en materia de teoría psicológica en investigación social se refiere. La realidad es una urdimbre construida por la imaginería humana, es el extracto de nuestro entorno vuelto sustancia; el aporte de esta disertación radica en dar relevancia a la comprensión de lo real a través de lo irreal y de eso real/irreal convertido en totalidad. Por esta razón, partimos del tiempo –los eventos- como premisa irreal –el no lugar- desde donde construir nuestra realidad; una realidad que se convierte en totalidad cósmica en cada uno de los días de nuestra existencia.
Los análisis culturales de las últimas décadas de siglo XX, nos permiten reflexionar sobre la posibilidad de una nueva visión de los procesos sociales. Estos procesos sociales involucran a la educación, la salud, las relaciones interpersonales, etc. Todo lo que se relaciona al ser humano y a su vida es importante en la totalidad del proceso. Es relevante la connotación que se ha hecho en los últimos tiempos acerca del carácter holístico de los procesos humanos y su relación con las variables que se encuentran en el medio ambiente. Las visiones holísticas de la sociedad toman en consideración que:
  • "... toda enfermedad es en verdad un estar dividido, incompleto, y toda salud es un reencuentro de la totalidad, o de un nuevo equilibrio momentáneo"(Serrano, 1965);
  • "el intelecto es, efectivamente, nocivo para el alma cuando se permite la osadía de querer entrar en posesión de la herencia del espíritu"(Jung, 1955), y
  • ... la polarización es un signo de la barbarie ya que ella aleja tanto a la conciencia de las imágenes primordiales, que se sigue al colapso
  • ... la integración del aspecto lógico con el aspecto erótico o simbólico nos permite una visión globalizada y globalizante del asunto.
Estas concepciones de totalidad son las que guían las siguientes reflexiones; una totalidad en la que el tiempo es un ingrediente fundamental como momento oportuno, el supremo instante que nos puede estimular hacia la transfiguración.

Las Nociones de Tiempo
Prigogine nos habla de la existencia de un tiempo interno; esta premisa la detalla planteando que los sistemas inestables se guían por particiones –tendencias- y no por trayectorias definidas, la inestabilidad lleva a la no situación, se torna hacia las probabilidades, el tiempo se torna “no lugar”. Existe un tiempo particular versus un tiempo universal; hay un tiempo propio a cada individuo, a cada población, a cada proceso, hasta el infinito; entonces, el presente es una recapitulación del pasado y una anticipación del futuro, de hecho, el pasado de algunos fue futuro de otros, un eterno “ahora”.
Prigogine citando a Carnap, 1983, plantea: “Una vez Einstein dijo que el problema del “Ahora” le preocupaba en serio”. Él explicaba que la experiencia del Ahora significa algo especial para el hombre, algo esencialmente diferente del pasado y el futuro, pero también plantea, a su vez, que esta diferencia importante no ocurre y no puede ocurrir dentro de la física. El surgimiento de la teoría de la relatividad que ubica al tiempo en consonancia con el punto de vista del observador brindó al mundo occidental una nueva visión del mismo: aquella que nos permite pensar al tiempo como instantaneismo ó eterno presente. Esta visión permite, a su vez, observar al hombre relacionándolo con la situación vivida en el aquí y el ahora y no con su porvenir. También nos permite pensar en un punto de equilibrio entre lo que somos y lo que deseamos ser.
Para Prigogine (1995), el “ahora” es el supremo instante o una ventana al “otro lado del tiempo: la eternidad”. “Si todo tiempo es presente entonces todo el tiempo es irrescatable” –2ª ley de la termodinámica (sistemas complejos caóticos e irreversibilidad de los fenómenos) La concepción cartesiana del tiempo que dio origen al reloj -Descartes y Newton- ha sesgado la visión del mundo, ha reducido a una linealidad secuencial -pasado, presente y futuro- la capacidad de percibirlo. El Logos Cronológico –lo racional per sé- impera como deidad sobre la humanidad; la humanidad revestida de Logos proyecta la enorme sombra de lo imprevisible, lo puramente emocional –la dispersión profusa de emociones- En la vivencia de esta sombra (evidentemente emocional) yace la venganza del Dios Logos profanado y agregaríamos además que a través de la negación de Eros –lo emocional per sé- nos condenamos a vivir su eterna oscuridad; lo irracional -por ejemplo los fundamentalismos.
La concepción de Heidegger, según Prigogine, es más platónica; se deriva de un tiempo que permite Ser en un constante convertirse. En esta apreciación la idea de irreversibilidad es más compatible. Pasado y futuro parecen desaparecer en el presente; “...la existencia de un universo evolutivo, tiempo-irreversible parece apuntar a un concepto más sutil de tiempo”. Talbot, 1985, lo plantea con un dilema imaginario: “Si alguien retrocede en el tiempo y mata accidentalmente a sus tatarabuelos, ¿qué le ocurre al viajero del tiempo? ¿Está vivo o muerto? Tal vez es como el gato de Schödinger. Aquello que se cree se convierte en realidad y todos los pasados, presentes y futuros posibles son como canales diferentes en un aparato de televisión”. Prigogine, 1983, termina aseverando: “La nueva descripción del tiempo pone en una nueva perspectiva a la ciencia. Esta cuestión no podría tener ningún significado en un mundo visto como un autómata. Adquiere significado en una visión en que el tiempo es una construcción en la que todos participamos”.

Tiempo e imaginería
Para Octavio Paz, 1996: “..., la sucesión temporal ya no domina nuestra imaginación... vivimos en una conjunción de tiempos y espacios, sincronización y confluencia, que convergen en el ‘tiempo puro del instante’”. Paz propone un tiempo que reconoce a la muerte, a la cual negaba el culto moderno al futuro, al progreso; pero también abraza la intensidad de la vida; propone a su vez, la reconciliación del lado oscuro y el lado luminoso de la naturaleza humana. “La paradoja del instante radica en que es todo el tiempo y la ausencia del tiempo simultáneamente. Está aquí y desaparece. Es el punto de equilibrio entre el ser y el convertirse... Yo creo que el instante puede constituir un punto de la partida para una nueva unidad”. Lo que Maffesolí denomina la “enteridad”.
Este planteamiento de Paz fundamenta nuestras ideas; el supremo instante concebido como Vacío -infinito y repetición al unísono- faculta la visualización, desde otro “lugar” –lo propio, las emociones, los sentimientos, las interconexiones y lo otro- una nueva realidad –imagen de urdimbre, de trama-, quizás virtual pero no-menos real. Esta realidad plagada de imágenes que nos permiten sentirla como propia y que es compartida por los otros. El surgimiento de un ideal comunitario, donde se le dé importancia a lo emocional o afectivo, el compartir el afecto que se dispersa en lo social.
Con la finalidad de explicitar nuestra concepción del asunto proponemos varias imágenes mitológicas; debemos recordar que en el mito -y en los arquetipos ligados a él- puede estar la salida a nuestra crisis de sentido de lo social. Una de las imágenes que utilizaremos es la Transfiguración de Cristo relatada en la Biblia, este suceso denota a través de la euforia de los Apóstoles y su ensimismamiento –por analogía metafórica- la existencia de esa visión instantánea para darnos cuenta del sentido de esa otra realidad: la eternidad, contrapuesta al tiempo lineal. Esta otra realidad, hasta los momentos, ha permanecido inconsciente; ella, en sí misma, unifica lo propio y lo otro en una “subjetividad transformada”, la cual se podría convertir en subjetividad compartida.
“Morir” a esa subjetividad lineal de la modernidad sería según el planteamiento de Hesse (1973) como “caer en el Inconsciente Colectivo de Jung para desde ahí, alguna vez, retornar a la forma, a las formas...” Formas que sólo poseen imagen en las metáforas percibidas a través de nuestra transfiguración –la que implica morir y resucitar- y, además, posee vestigios del pasado, presente y futuro de la humanidad en un supremo instante vacío, caótico, emocional, luminoso y numinoso a la vez.
Con la finalidad de describir esta situación y para la posterior comprensión de la conjunción de las imágenes aseveramos que la realidad se despliega ante nosotros como polaridades contrapuestas; un ejemplo de ello sería la idea de postmodernismo versus modernismo, la del conocimiento intuitivo versus el racional ó -en la tradición oriental- la del Yin y el Yan –acción sensible, “consolidadora” y cooperadora (“eco-acción”) versus actividad agresiva, expansiva y competitiva (“ego-acción”)- Es necesario para nuestro equilibrio psicológico, expresado como energía vital o “trama de la vida”, lograr una integración –coniuntio- de estas imágenes en una totalidad que podamos comprender y asimilar –unus mundus o matrimonio sagrado- como algo propio y a la vez compartido por la humanidad –el humus que nos torna humanos.

Tiempo y la noción de transfiguración
Ahora ¿cuál es el lugar de la transfiguración en esta fugaz iluminación del sentimiento/pensamiento? Pensamos en una reflexión que nos permita delinear los alcances de la transfiguración y cuyo punto de partida lo constituya la lectura de los eventos del mundo antiguo y sus implicaciones expresadas en el descubrimiento del hilo unificador de la diversidad cultural; en este contexto, luce imprescindible el referente de la religión en la concepción de Debray conectarnos de adentro hacia afuera. Señalamos entonces, que no por casualidad el Templo de Venus fue erigido por los romanos en el mismo lugar donde fue crucificado Jeshua “El Cristo” –Gólgota, Jerusalén. Luego el “correr del tiempo” ese mismo Templo fue derrumbado (Año 600 DC) y allí mismo fue construido el “tiempo”... perdón, el templo, que es hoy una Iglesia Cristiana en honor a la Muerte y Resurrección de Cristo. Este suceso, en sí mismo, podría percibirse como la integración de estas dos imágenes ancestrales en una totalidad que albergue lo femenino y lo masculino –la “eco-acción” (intuición) y la “ego-acción” (racionalidad) ¿Cómo sería esto?
Antes de entrar en el camino de las imágenes para denotar la disertación, se debe advertir que la Psicología es un todo muy complejo y que toda aproximación es reductiva, para Risquez “los engramas no son la cosa misma”, sin embargo de lo que se trata aquí, es sólo de una aproximación a la realidad plagada de imágenes, las cuales Jung denominaba arquetipales, presentes en el Inconsciente Colectivo.
Comenzamos con la aproximación a la imagen arquetipal de Venus (Afrodita) A ella la visten las Horas para poder entrar al Olimpo -la femme necesita tiempo para su belleza y el amor - este indicio evidencia que ella, por lo tanto, es una Diosa sin tiempo cronológico; representa lo atemporal o la temporalidad subjetiva (femenino); mientras que Cristo es la representación –en virtud de su imagen redentora- de la esperanza en el futuro o la temporalidad cronológica objetiva (masculino)
Los dos eventos (la construcción / destrucción y reconstrucción de los templos), no necesariamente dicotómicos –mejor aún sincrónicos-, en sí mismos, describen una casualidad causal, fundamentalmente la imagen de integración de lo masculino (Cristo) con lo femenino (Venus) en un proceso de muerte y resurrección transfigurante que implicaría un cierto darse cuenta de la conjunción de las imágenes en una totalidad que nos habla de integración. Este percatarse trae, en primer lugar a nuestro sentimiento (emoción del evento) y luego a nuestro pensamiento (reflexión del evento), según el planteamiento de Paz (1996), la noción de un Nirvana o de “algo real, más allá de la realidad aparente”. Tal vez la eternidad que nombra Prigogine.
Este darse cuenta –siempre repentino, irrupcional, instantáneo y radicado en el eterno presente- sugiere la oportunidad de dar forma o sentido a la realidad desde el sentimiento (desde Eros lo Femenino) sin desvirtuar el pensamiento como arquitecto del hogar. Esta apreciación se expresa en la premisa que plantea: “el amor hace disolver siempre la cronología”, por ejemplo: nadie cuenta los minutos que dura un beso, “tiene que morir el tiempo para que nazca el deseo”, en un instante amoroso –entiéndase absolutamente conectado a Eros- podemos darnos cuenta de la realidad que encierra en sí misma propiedad y otredad.

La noción de tiempo en relación con la “enteridad”
Para fundamentar esta idea mencionaremos a Maffesoli (2000) quien plantea que la palabra postmoderno encierra la idea de heteronomía, hay una dependencia entre los seres humanos, así entonces, “Yo existo en el espíritu y por el espíritu del otro”; es decir, no nos podemos entender sin el otro (alteridad); existe, según este autor, un principio relacionista en el crecimiento tribal o local. Planteamos la idea de que subsiste una correspondencia de los eventos en el tiempo –sincronicidad- que nos permite relacionarnos con nosotros mismos y con el otro y, a su vez, que nos reafirma como seres humanos.
Por lo tanto la transfiguración instantánea -resultante del darse cuenta- partiría de la integración del Logos (masculino), representado por Cristo, con el Eros (femenino), representado por Afrodita, hacia la unificación que los convierte en lo que realmente sentimos que sean, una totalidad. Es decir, los eventos asumen una forma momentánea para poder entenderlos, asimilarlos, descifrarlos, se da significado a lo que no lo tenía y podemos aseverar –aunque sea por un instante- que eso que hemos percibido es la realidad; una realidad que integra lo Ético (lógico) con lo Estético (erótico) –asumiendo a Logos como una entidad que da estructura, discriminación y juicio y a Eros como la energía interconectante.
Así es como la integración sentimiento / pensamiento nos lleva a la acción; se diría que la misma nos permite percibir la realidad en lo propio –ego- y lo otro –eco-. No Logos puro... no Eros puro, sino la integración sincrónica de ambos; es de esta forma que podemos atrapar nuestra realidad, aunque sea por un instante. La sincronicidad, término introducido por Jung en psicología que Von Franz alude como Kayrós o el tiempo interno (tiempo alquímico ó astrológico); según Peat, 1988 “... actúa como un espejo, un espejo en el que se refleja el plegamiento y desplegamiento constante del universo a partir de su fundamento... Cada amanecer es nuevo y a la vez el mismo”. La sincronicidad devela la mente entre lo interno y lo externo
En clave epistemológica se representaría como la imagen de una unidad frente a una pluralidad concebida más allá de apariencia uniformante de los “ismos” en decadencia. De las ruinas de los “ismos” -ubicados en el Logos- podrían surgir las claves de una nueva “ética fundante”, sustentada en la estética –ubicada en el Eros-. De la combinación transpersonal y transdisciplinaria de Venus (Afrodita) imagen “universal” de la Estética con Cristo imagen “universal” de la Ética, con sus dioses referenciales, en la diversidad cultural (Buda, Saratrusta, Ochún Colé, Astarté, etc.); podría surgir en el “tiempo puro del instante” el “hilo unificador” que diera sentido a este Khaos, caldo de cultivo de una –otra- realidad, entendida como trama, tejido o totalidad.
"El chino sabio diría, que cuando Yan ha alcanzado su máxima fuerza va a nacer en su interior el oscuro poder del Yin, pues al mediodía comienza la noche y el Yan se rompe cambia en Yin" (Jung, 1955) La física de este milenio ha demostrado que el átomo posee un modelo dinámico en el cual no existen entidades aisladas sino partes integrales de una red de interconexiones inseparables -teoría quántica-; y además, plantea que la realidad es como un sistema de "ondas interactuantes" -teoría del caos- y, más que objetos separados e independientes, existen en el universo ondulaciones moviéndose sobre ondulaciones sin límites posibles.
Este modelo hace posible que la concepción de los procesos sociales como un todo, posea significación en un contexto global. Es decir, da cabida a una concepción que posea connotaciones utópicas (u-topos es igual a no-lugar) que estaría referida al contexto medio ambiental donde surgiese, vinculando su significación -en el espacio y en el tiempo- al desarrollo del resto de la humanidad.
Vaughan, 1991 establece: “El viaje de la conciencia hacia la totalidad se inicia con la autoconciencia y sigue un desarrollo que, atravesando la súper-conciencia, llega a la auto-trascendencia”. La unilateralidad nos impulsa al deseo de la integración de los opuestos, ése es su fin, quedarnos en ella sería tanto como negar la integración caótica y cuántica de los opuestos complementarios -llámese luz y sombra. Jung, 1955 plantea "Por lo tanto, nunca dejo de reconocer la paradoja y la popularidad de lo viviente. Los opuestos siempre se equilibran -un signo de alta cultura- mientras que la unilateralidad, aunque presta siempre impulso, es por ello un signo de barbarie". Cuando analizamos los procesos sociales solamente desde la perspectiva lógica estamos en la grave posibilidad de equivocarnos; la integración del aspecto lógico con el aspecto erótico o simbólico nos permite una visión globalizada y globalizante del asunto.

Postfacio
Para concluir, argumentamos que la razón -sin razón- de los procesos humanos es la interconexión del interior del individuo con su contexto social, ambiental, universal, cósmico o como quieran llamarlo. Entender esta trama urdida por la vida misma es un proceso interminable que nos lleva a la comprensión de las imágenes arquetípicas de nuestro inconsciente individual y colectivo; y nos estimula a seguir el camino viviente de nuestro curso espacio temporal; para así, en eterno retorno, “en el tiempo puro del instante” volver a equilibrar opuestos complementarios en esta aparente realidad que denominamos planeta tierra. Es importante resaltar la sabiduría del indígena americano: “no somos dueños de la tierra sino sus siervos”. El cosmos es nuestra madre, una madre emotiva y debemos con-vivir con ella y conocerla a través de sus imágenes para entender su dinámica y transfigurarnos para luego integrarnos en el supremo instante.
BIBLIOGRAFÍA:

ALUNI M., Rafael (1998): Taller de Psicología Transpersonal. Universidad de las Américas. Puebla. 12 p.
BYINGTON, Carlos A. B. (1995): Pedagogía Simbólica. Editorial Rosa dos tempos. Brasil, 327 p.
CAPRA, Frijot (1992): El Tao de la Física. Editorial Humanitas. Barcelona. 420 p.
........................ (1996): El punto crucial. Editorial 4 Estaciones. Argentina. 514 p.
........................ (1996): La Trama de la vida. Editorial Anagrama. Barcelona. 359 p.
DEBRAY, Régis (1996): El arcaísmo posmoderno. Ediciones Manantial. Buenos Aires. 107 p.
DOWNING, Christine (1994): Espejos del Yo. Kairós. Barcelona. 373 p.
EDINGER, Edward F. (1988): “El Ego Inflado y el Ego Alienado”. Material mimeografiado del Centro de Estudios Junguianos de Venezuela. 47 p.
FERGUSON, Marilyn (1980): La conspiración de acuario. Kairós. 4 ª edición. Barcelona. 545 p.
FRANKL, Víctor (1984): Psicoterapia y humanismo. Fondo de Cultura Económica. 2ª edición. México. 219 p.
FROMM, Erich (1986): El Corazón del Hombre. Fondo de Cultura Económica. México, 10ª reimpresión. 179 p.
GROF, Stanislav (1994): La Mente Holotrópica. Kairós. Barcelona. 328 p.
............................ (1994): Psicología Transpersonal. Kairós, 2ª edición. Barcelona. 502 p.
JUNG, Carl. G. (1951): Simbología del Espíritu. Fondo de Cultura Económica. México. 329 p.
.................... (1955): El yo y el inconsciente. Luis Miracle Editor, 3ª edición, Barcelona. 255 p.
..................... (1986): Aion. Piados. España. 301 p.
JUNG, C. G. y R. Wilhelm (1955): El Secreto de la Flor de Oro. Piados. Barcelona. 136
KRISHNAMURTI y David Bohm (1998): Más allá del tiempo. Kairós. 2ª edición. Barcelona. 383 p.
LASZLO, Ervin (1997): El Cosmos Creativo. Kairós. Barcelona. 360 p.
LANZ, Rigoberto (1999): “Los dos problemas de la historia como discurso”. En La Crisis de la Historia y los reacomodos del discurso historiográfico. Revista UPEL. Venezuela. Pp. 15-21.
LYOTARD, Jean-François (1998): La Condición Postmoderna. Editorial Cátedra. España. 119 p.
MAFFESOLI, Michel (1997): Elogio de la razón sensible. Editorial Paidós. Barcelona. 270 p.
.................................... (2000): Conferencia: Mutaciones presentes en la Sociedad Contemporánea. Dictada el 04-05-2000 en la Sede del CIPOST. (Mimeografiada)
MARTÍNEZ, Miguel (1989): Comportamiento Humano. Editorial Trillas. México. 287 p.
................................... (1997): El Paradigma Emergente. Editorial Trillas. México. 263 p.
PAPALIA, Diane y Sally Wendkos (1988): Psicología. McGraw Hill. México.
PARRA, Gabriel (1993): "Educación y utopía: aprendizaje escolar, patrón tecnológico y cambio social", Caracas, Doctorado en Ciencias Sociales, FACES-UCV, 16 p. (mimeografiado).
.............................. (1993): "Educación y utopía: tres tesis acerca de la reforma educativa venezolana" en La Discusión Posmoderna, Caracas, Editorial Tropykos, Colección Estudios Avanzados, UCV-CEAP-FACES, pp. 97-114 (Compilación de Rigoberto Lanz)
.......................... (1995): Educación, Reforma y Paradigmas Tecnoproductivos. Tesis Doctoral. Universidad Central de Venezuela. Caracas. 307 p. (material monografiado)
PAZ, Octavio (1996): El occidente se vuelve hacia el Oriente hacia el final de la Historia, en Fin de Siglo. McGraw Hill. México. 312 p.
PEAT, F. David (1995): Sincronicidad. Kairós, 2ª edición. Barcelona. 289 p.
PRIGOGINE, Ilya (1983): “The rediscovery of time”. En Mountain Man Graphics. Australia. 15 p.
........................... (1995): El tiempo y el devenir. Editorial Gedisa. Barcelona.
PRIGOGINE, Ilya y Isabelle Stengers (1984): “Order out of Chaos” En Mountain Man Graphics. Australia. 10 p.
RISQUEZ, Fernando (1992): Aproximación a la Feminidad. Monte Ávila Editores. Venezuela. 283 p.
.................................... (1995): “Conceptos de Jung para Artistas”. En Kayrós. Revista del Centro del Estudios Junguianos de Venezuela. Año 1, Nº 1. Pp. 5 – 23.
RIVAS, Mylene (1995): “La Humanización del Hombre”. En FACES. Año 5 Nº 11. UC. Venezuela. Pp. 124 – 135.
SANZ, Luis y Magaly Villalobos (1993): "Apuntes del Curso de Psicología Arquetipal y Mitología Griega", Centro de Estudios Junguianos, Valencia, 50 p.
SHARP, Daryl (1994): Lexicón Jungiano. Editorial Cuatro Vientos. Santiago de Chile. 220 p.
SERRANO, Miguel (1973): El Círculo Hermético. Editorial Kier. Buenos Aires. 188 p.
TALBOT, Michael 1995): Misticismo y física moderna. Kayrós. 3ª edición. Barcelona. 212 p.
TÉLLEZ, Magaldy (1998): “Desde la Alteridad”. En RELEA. CIPOST. Venezuela. 207 p.
VAUGHAN, Frances (1991): El Arco Interno. Kairós. Barcelona. 331 p.
WILBER, K. Y otros (1992): El paradigma holográfico. Kairós. 3ª edición. Barcelona. 351 p.

WWW.junindex.net

WWW.puc.cl/curso_dist/conocer/fichas/complej.html

WWW.quincy.edu.com

WWW.senzarweb.com.ar

ZWEIG, C. Y J. Abrams J. (1994): Encuentro con la Sombra. Kayrós. Barcelona. 468 p.



































































































































Peripecias de la Vida 1

Hoy es un día frío, ha comenzado la temporada de lluvias en Venezuela, por esa razón y la lentitud de días como este, me animo a es...