jueves, 16 de febrero de 2017

El Valor de la Amistad

“¡Dame Afrodita, la posibilidad de ser capaz de
sentir el amor que es un deseo continuo por la belleza
y haz que ese deseo haga de mí, como decía Sócrates,
un hombre sabio y un hombre bueno...!”
Fernando Rísquez (1983)

Esta semana se celebra el día del Amor y la Amistad y por eso dedico a mi Familia y Amigos, muy especialmente a mi Amigo-Hermano Adrián Cottín este escrito, por el inmenso valor que otorgo a su Amor y Amistad.
(Mylene F. Rivas R., 2017)

Comienzo este escrito con una pregunta: ¿Qué es ser Amigo? Algunas personas hablan de justicia, otras de fidelidad; a mí, particularmente, me gusta observar la Amistad desde el Amor. “Nada más perfecto que el Amor”. Desde un amor que albergue comprensión o, sin negarme a mi mismo, en lenguaje psicológico, Empatía. Empatía, etimológicamente hablando, significa Em = Juntos, patía (pathos) = camino (ponerse en el lugar del otro); lo cual se traduce como: recorramos juntos el mismo camino. No camines delante de mí, porque quizás no pueda seguirte, no camines detrás de mí, quizás no sepa guiarte; camina a mi lado para acompañarnos y ser amigos. Amor es comprender al Otro, como legítimo otro, ese otro quien proviene de unas experiencias, cultura y vida diferentes y, aun así, es valioso, porque todo es un aprendizaje, las verdades absolutas no existen, todo depende del tipo observador que seas y desde el cristal que observes. Es decir, cada quien desde sus propios valores, desde su paradigma, genera su propia vida y es su hermoso derecho.

Amar la vida del otro, no es fácil, pero es necesario, el único control que se debe ambicionar es el propio, por eso la comunicación, en continua retroalimentación, es tan importante. En muchas investigaciones de corte humanista o existencialista se ha tratado de alertar sobre esta problemática, sin embargo las mismas -en la mayoría de las oportunidades- se han dejado a un lado por calificarlas de poco científicas, siendo así contraatacadas por lo mismo que cuestionan. Uno de estos autores es Erich Fromm.

Fromm estableció que la esperanza es un elemento vital en el espíritu del hombre (Fromm, 1980; p. 24) y que esa esperanza de vida debe dirigirse hacia "...el amor y el trabajo compartido y emplear su libertad para construir una sociedad mejor" (Fromm citado por Hall y Lindzey, 1975; p. 25).  En esta comunión se puede lograr una nueva sociedad, ya que la actual no satisface las necesidades del mismo. Esta nueva sociedad planteada por Fromm y que se manifiesta como ideal, él mismo la define como:
"Una sociedad en cuyo ámbito el hombre se une amistosamente al hombre; en la que consolide su arraigo mediante vínculos fraternos y solidarios... una sociedad que le ofrezca la posibilidad de trascender su naturaleza a través de la creación, no de la destrucción; en cuya esfera cada individuo adquiera la noción de sí mismo sintiéndose regido por sus propios poderes antes de por conformidad alguna; en la cual, sin necesidad de que el hombre distorsione la realidad ni rinda culto a ídolos, exista un sistema, de orientación y devoción". (Fromm citado por Hall y Lindzey, 1975; p. 29).
Así difundiríamos el esquema de ese ideal, al detallar como puede ser humanizada nuestra sociedad tecnocrática actual.  Cabe resaltar que Fromm está influenciado por el marco histórico social de la Alemania de Postguerra, esto enfatiza su criterio humanista-social.  La sociedad -según él lo veía- debería cambiar de necrófila-tecnocrática a biófila-humanista.  Ahora cabría preguntarnos: ¿qué es necrofilia? y ¿por qué es necrófila la sociedad actual?  Fromm mismo lo explica de la manera siguiente: “La persona necrófila es movida por el deseo de convertir lo orgánico en inorgánico, de mirar la vida mecánicamente, como si todas las personas vivientes fuesen cosas... tener, y no ser, es lo que cuenta... Ama el control, y el acto de controlar mata la vida". (Fromm, 1986; p. 40). En consecuencia la sociedad a la cual pertenece este tipo de hombre es por ende necrófila en esencia, ama la muerte, odia la vida, por lo general, inconscientemente.  

Ahora bien, ¿de dónde surge esa necrofilia? Fromm plantea el problema de la propia existencia del ser humano: "el hombre ha salido de la naturaleza, por decirlo así, y aún está en ella; es en parte divino y en parte animal, en parte infinito y en parte finito" (Fromm, 1976; p. 28).  Es en esa contradicción es que subyace toda la problemática ya que la misma situación humana está implícita en las condiciones donde se desarrolla la existencia del hombre.  Así, establece que:  "La necesidad de encontrar soluciones siempre nuevas para las contradicciones de su existencia, de encontrar formas cada vez más elevadas de unidad con la naturaleza, con su prójimo y consigo mismo, es la fuente de todas las fuerzas psíquicas que mueven al hombre, de todas sus pasiones, afectos y ansiedades". (Fromm, 1976; p. 28)

La mera satisfacción de las necesidades básicas del hombre -comer, dormir, beber, sexo, etc.- no son suficientes para que éste se sienta plenamente humano, sus metas van más allá de lo posible; es aquí donde surge la imagen de la divinidad en lo primitivo simbólico o en la naturaleza, como el poder mágico que se despliega y que logra todo lo que desea, aunque este logro se alcance sólo con la muerte. Cabe decir que el hombre está en una búsqueda permanente del sentido de su existencia, la cual en muchas oportunidades se ve fracturada por la cantidad de obstáculos que se presentan en la vida diaria y que son producto de si mismo y la misma sociedad en que habita, así se podría aseverar que, como establece Víctor Frankl:
"...el hombre no puede seguir siendo considerado como un ser cuya preocupación básica es la de satisfacer impulsos y gratificar instintos, o bien reconciliar al ello, al yo y al superyó; ni la realidad humana puede comprenderse meramente como el resultado de procesos condicionantes o de reflejos condicionados.  En dicha dimensión, el hombre se revela como un ente en busca de sentido; una búsqueda que, realizada en vano, es origen de muchos males de nuestra época". (Frankl, 1984; p. 16)
Ahora, sólo faltaría responder a la pregunta ¿por qué la sociedad actual es necrófila?; esto se vislumbra un poco a través de la Teoría Psicoanalítica Freudiana, aunque quedan algunas lagunas que la Teoría Junguiana puede aclarar. El Psicoanálisis de Freud plantea que el hombre tiene una necesidad irracional de satisfacer deseos y éstos a su vez son inconscientes; lo cual limita su posible actividad social.
"En condiciones normales nada nos parece tan seguro y establecido como la sensación de nuestra mismidad, de nuestro propio yo. Este yo se nos presenta como algo independiente, unitario, bien demarcado frente a todo lo demás. Sólo la investigación psicoanalítica, que por otra parte, aún tiene mucho que decirnos sobre la relación entre el yo y el ello, nos ha enseñado que esa apariencia es engañosa; que por el contrario, el  yo  se  continúa  hacia adentro, sin límites precisos con una entidad psíquica inconsciente que denominamos ello y a la cual viene a servir como fachada". (Freud, 1987; p. 9)
En este continuo disfrazar el ello, para construir nuestro Yo, corremos el peligro de perder nuestra propia identidad, de esta manera se restringe nuestra necesidad de relacionarnos para sentirnos individuos plenos. Aquí cabe preguntar: ¿por qué disfrazamos nuestro ello con un yo mimético?, la respuesta podría ser que nuestras experiencias en las relaciones interpersonales nos llevan a actuar de una manera que sea aceptada por los demás; nos convertimos en aceptados o no aceptados contra aceptantes, cabría mencionar aquí que la idea de juzgar lo bueno y lo malo lleva al hombre a actuar de esa manera aparente que debe ser aceptada por la sociedad; así se pueden tomar las palabras de Fritz Perls acerca de este punto:
"Pensar en términos de 'bueno' y 'malo', avalúo, ética, moral, o como quiera que se llame a estas evaluaciones, desempeña un papel importante en la mente humana y no se explica ni por el fenómeno fondo-figura ni por el holismo, aunque existe cierta relación entre 'sentir lo bueno o lo malo'…"

“En nombre del 'bien' y del 'mal' se lucha, la gente ha castigado o educado, se han formado o roto amistades. Las obras dramáticas de ordinario contienen una persona -el héroe- al que se pinta de blanco, con alas invisibles y su contrapartida, el villano de negro, con cuernos. Cielo e infierno. Elevados honores y prisión. Premios y castigos. Alabanza y condenación. Virtud y vicio. Bien y mal... este 'bien y mal', como el interminable traqueteo de un tren, nunca cesa de permear los pensamientos y acciones humanas" (Perls, 1942; p. 66).

Esta manera de ver las cosas hace del individuo un frustrado y lo desanima hacia su propio futuro.  Las premisas mencionadas son bien explícitas al intentar describir la base de los conflictos existenciales del hombre; éste ha sido descrito a través de la teoría psicoanalítica como dependiente de los procesos del inconsciente; por ello se han utilizado las ideas de Perls -discípulo de Freud y fundador de la Terapia Gestáltica-; sin embargo es Carl Jung; quien, con su Psicología Analítica, desde mi punto de vista, especifica lo que he denominado la contra humanización del hombre en la sociedad actual.

Jung a pesar de ser discípulo de Freud -en un tiempo considerado como su heredero en el trono del psicoanálisis- tiene diferencias fundamentales con su maestro; éstas se refieren "al rechazo de Jung de la sexualidad como el principal determinante de la conducta, su convicción de que la vida está dirigida, en su mayor parte, por las metas positivas y los objetivos que cada uno se establece y no sólo por factores intelectuales reprimidos y su énfasis en el crecimiento y el cambio a lo largo de la vida, en contraste con la creencia de Freud de que la personalidad quedaba inalterablemente establecida ya en la infancia" (Papalia y Wendkos, 1990; p. 516). 

Las raíces junguianas, además de alimentarse con la savia freudiana; también tiene sus bases en Keyserling, Dilthey y en la figura universal de Goethe; así entonces concluye con la negación de la libido sexualis de Freud auspiciando su libido nutritiva como la energía activadora de todos los procesos mentales.
"Esta concepción implica un cambio radical de actitud frente a la neurosis y frente al objeto de estudio más importante de las psicologías del inconsciente: los sueños... Los sueños vuelven a ser mensajeros de lo trascendente, dotados a veces de poder profético... La neurosis, que para el psicoanálisis y la psicología individual  era, respectivamente, sexualidad y voluntad de potencia reprimida, no deja de ser todo esto, pero se convierte también en 'religiosidad reprimida'" (Jung, 1955; pp. 23-24).
Estos pensamientos los extraje de una publicación mía de hace varios años: La Humanización del Hombre; los mismos, siento hoy, están aún vigentes; quizás más que nunca. Por esta razón, mi mirada de los fenómenos humanos posee un giro posmoderno más estético y erótico (siendo Eros significación de Amor) que ético (siendo ético concordante al juicio o peor al prejuicio). La Amistad para mi, es Amor sin prejuicio. Es aceptar al Otro en mí y en mis amigos y seres queridos, como Legítimo Otro, desde una perspectiva existencialista.

Por eso, prefiero observar a los otros como bellos-armoniosos o en desarmonía y no como buenos o malos. ¿En armonía con qué o con quién? Con ellos mismos, conmigo y con el Universo; manifestando su integración, su religiosidad, la cual para mi proviene del término re-ligare, continua, periódica, fluyente y navegante conexión consigo mismo y su entorno. Las teorías actuales de la Física Cuántica, Neurociencia, el Condicionamiento Neuro-asociativo de Tony Robbins y  @AdrianCottin tienen mucho que aportar al respecto.

"El que mira hacia afuera sueña, el que mira hacia adentro despierta" Carl Gustav Jung. Esto es la base de la biofilia, depende de cada uno de nosotros y de todos juntos en armonía, percatarnos y mantener en equilibrio dinámico nuestra proporción áurea, para llegar a ser felices en este planeta azul, llamado Tierra.

¡Ama a tus Amigos y Seres Queridos como a ti mismo!!! ¡Tú decides!!! ¡Tú estás en control!!!

¡Hasta pronto mis queridos lectores!!!

Mylene Rivas





miércoles, 10 de agosto de 2016

El Dragón Místico - Encuentro con la sombra.

Juan Pedro, en Espiritualidad Práctica, nos habla sobre el Dragón diciendo (2016):

"Si hay un animal mitológico cargado de simbolismo este es, sin duda, el dragón. Ahora bien, el enfoque que se da al mismo en oriente y en occidente parece, en principio, muy dispar. Vamos a analizar ambos por separado para luego intentar fundir los dos enfoques.

En China el dragón representa poder y hasta el emperador está simbolizado por él. El dragón, dueño del rayo, la tormenta y la tempestad, es quien trae el agua a la tierra y permite así la fertilidad de los campos. Es dador de vida, une cielo y tierra al hacer que lo que proviene del primero, la lluvia, fecunde la tierra. En la India el dragón se identifica con Agni, señor del rayo que supone el principio de todo.

Pero en nuestras tierras occidentales el dragón se asocia a lo demoníaco, al mal, a la destrucción, a la impiedad. Sin embargo, este enfoque es demasiado simplista para que sea aceptado sin más, sobre todo si tenemos en consideración que el bien y el mal no son más que parámetros mentales útiles para movernos en una tercera dimensión, pero el simbolismo es el lenguaje de dimensiones superiores.

Ya en la cultura helénica el dragón representa el guardián de tesoros escondidos y a él debemos enfrentarnos para ser capaces de acceder a los mismos. Pero ¿qué esconde ese tesoro que guarda el dragón para que los occidentales le tengamos tanto temor, para catalogarlo incluso de demoníaco?

El dragón encierra nuestra parte de sombra, eso que hay en nosotros y que, pese a la fuerza interna que tiene, no queremos aceptar pero que está allí. La sombra es una realidad del mundo dual que nos hace que si amamos a algo odiamos a lo contrario, que si deseamos esto, evitamos aquello. La pureza no puede existir en un mundo dual y de eso es de lo que se encarga el dragón, en decirnos que hay parte de sombra en nos
otros.

La famosa idea del amor incondicional sólo es posible si no hay sombra, y porque no es siempre posible vivir así, tememos al dragón. En resumen: el dragón defiende todo aquello que no queremos ver, por eso se le teme. ¿Qué es entonces vencer al dragón? Es alcanzar la pureza del sentimiento y pensamiento no dual, es afrontar la vida desde una posición de autentico Iluminado, es trascender de nuestra condición humana para empezar a entrar en la dimensión Espiritual.

Veamos dos ejemplos para que quede más claro esto. Si vemos la imagen que se muestra se puede ver como la cristiana Virgen María, está sobre el lomo de un dragón.

Ello indica que la Entidad Mariana ha trascendido su condición humana y su grado de Luz no genera sombra. Controla toda la Fuerza, incluso lo que para nosotros es la parte oscura. Es así directriz del Ser y vencedora de la sombra, pero no por una derrota infringida como si de una batalla se tratase, sino por ser capaz de tener un grado de Amor, de pureza, que no supone contrario alguno.

Pero hay algo más curioso. Si comparamos esa imagen con la que se muestra ahora y que representa a Kwan Yin, Entidad de culto de la China budista, vemos que ésta también cabalga sobre un dragón, es decir que nos muestra el mismo mensaje.

Culturas tan separadas como la nuestra y la del Extremo Oriente nos muestran un simbolismo parecido a la hora de reflejar el rostro femenino de la Divinidad, luego la coincidencia no puede ser casual, sino más bien refleja la causa en común que hemos señalado.

En
cada uno de nosotros, en la medida que generamos sombra al vivir dualmente, hay un dragón. De nosotros depende ser destruidos por él o bien cabalgar sobre sus lomos como hace Kwan Yin o la Inmaculada Virgen María".


Los celtas creían que donde pasaba, se posaba o vivía un Dragón eran centros de fuerza cósmica o terrenal, esta fuerza generaba poder sobre todo a los magos cuyos influjos astrales dominaban a los seres humanos. Están ligados a la naturaleza y sus poderes. Los héroes luchaban contra ellos y los vencían o los utilizaban como aliados en sus batallas. En algunas culturas el dragón es símbolo de sabiduría y creación (nacimiento-muerte-reencarnación).

También, el Dragón está relacionado con la imagen de la sombra en la psique. Es el demonio dentro de nosotros que debemos observar, de lado, para incorporar de él sólo el aprendizaje que nos permita llegar a la iluminación. La sombra es uno de los arquetipos psicológicos estudiados por Carl Jung, quien la definía así: 

"El más íntimo análisis de las características oscuras -tal es, las inferioridades que constituyen a la sombra- revela que ellas tienen una naturaleza emotiva, un tipo de autonomía, y por ende una cualidad obsesiva o, mejor, posesiva.  La emoción, entre paréntesis, no es una actividad del individuo sino algo que él experimenta. Los efectos ocurren usualmente donde la adaptación es más débil, y al mismo tiempo revelan la razón de su debilidad, es decir un cierto grado de inferioridad y la existencia de un nivel de personalidad más bajo. En este nivel más bajo -con sus incontroladas o escasamente controladas emociones- uno se comporta más o menos de forma primitiva, no siendo sólo la víctima pasiva de sus deseos sino también singularmente incapaz de hacer un juicio moral a los mismos."

El Dragón sería entonces, desde el punto de vista mitológico, esa imagen majestuosa de algo que no nos gusta de nosotros mismos y, por lo general, lo proyectamos en los demás. No es nada fácil encontrarlo dentro de nosotros; pero es absolutamente necesario para auto-conocernos y desarrollarnos como seres humanos sanos. Jung decía: 

"Es trágico ver con frecuencia como un hombre bulliciosamente estropea su propia vida y las de otros y sigue aún completamente incapaz de ver cuánto de la totalidad de su tragedia se origina en él mismo, y como continuamente la alimenta y la mantiene viva. No conscientemente, por supuesto -aún así conscientemente se compromete en lamentar y maldecir a un mundo infiel del cual se aleja cada vez más.  Más bien, es un factor inconsciente el que teje las ilusiones que disfraza su mundo. Y lo que está tejiéndose es un capullo, que al final lo envolverá completamente"...

Por otra parte, Jung pensaba:


Pero ¿qué podían haber hecho?  En Hitler, cada alemán había visto su propia sombra, su propio peor peligro.  Es el destino de todos para hacer conciencia y aprender a entenderse con la sombra.  Pero ¿cómo podían los alemanes esperar comprender esto, cuando nadie en el mundo puede entender tan simple verdad?  El mundo nunca logrará un estado de orden hasta que esta verdad sea generalmente reconocida.  En tanto, nos entretendremos con la aparición de toda suerte de razones externas y secundarias ya que no podemos lograrlo, aunque sabemos suficientemente bien que las condiciones dependen mucho más de la forma en que la tomemos.  Si, por ejemplo, la Suiza Francesa asumiera que la Suiza Alemana estuviese llena de maldad, nosotros en Suiza podríamos tener la más grande guerra civil de todos los tiempos, y podríamos también descubrir las más convenientes razones económicas por las cuales tal guerra era inevitable.  Bueno, no sólo nosotros, ya que aprendimos nuestra lección hace más de 400 años.  Concluimos que es 
mejor evitar guerras externas, cuando volvimos a casa y asumimos la lucha con nosotros mismos.  En Suiza hemos formado la atmósfera de una "democracia perfecta", donde nuestros instintos bélicos se consumen en la forma de riñas domésticas llamadas "vida política".  Peleamos mutuamente dentro de los límites de la ley y de la constitución y estamos inclinados a pensar la democracia como un estado crónico de guerra civil mitigada.  Estamos en guerra de estar en paz con nosotros mismos: por el contrario, nosotros nos auto peleamos y odiamos ya que hemos logrado pelear internamente.  Nuestro comportamiento aparentemente pacífico sirve para resguardar nuestras riñas domésticas de intrusos extraños quienes pueden perturbarnos.  Hasta ahora lo hemos logrado pero falta todavía un largo camino hasta la meta final.  Tenemos todavía enemigos en el género humano, y no hemos aún hecho funcionar al interior de nuestras desarmonías políticas.  Todavía laboramos bajo la insana desilusión de que deberíamos estar en paz dentro de nosotros mismos.  Aún incluso nuestro estado nacional, mitigado de guerra finalizaría pronto si todos pudiesen ver su propia sombra y ésta sería la única lucha que tiene realmente un mérito total:  la lucha contra el opresivo poder conductor de la sombra.  Tenemos un tolerable orden social en Suiza porque luchamos contra nosotros mismos.  Nuestro orden sería perfecto si solamente cada uno pudiese dirigir su agresividad al interior, dentro de su propia psique.  Desafortunadamente, nuestra educación religiosa nos previene de hacer ésto, con sus falsas promesas de una paz inmediatamente interior.  La paz puede venir al final, pero sólo cuando la victoria y la derrota hayan perdido su significado.  ¿Qué pensó nuestro Señor cuando dijo: 'Yo no vine a traer la paz, sino la guerra'?"...

No cabe duda que encontrarse con la sombra es un proceso de aprendizaje duramente enriquecedor; por eso es necesario ir en busca de nuestra propia sombra para encontrar nuestro Dragón Dorado Místico e Interior, nuestra creatividad. 

¿Qué opinarías tú al respecto?

¡Hasta pronto mis queridos lectores!!!

Mylene Rivas



Bibliografía:


Jung, Carl (1964): La psicología de la transferencia. Buenos Aires: Editorial Paidós. 198 p.
.……….…. (1979): Collected works. Bollingen Series XX. Princeton: Princeton University Press. 





miércoles, 5 de agosto de 2015

TÚ ERES TÚ

Dedicado a mi Madre Carmen de Rivas
con el Amor de siempre...

El contexto socio-cultural y político de los procesos sociales en tiempos relativamente recientes ha sido marcado por la pulsión de la sociedad capitalista post-industrial, también denominada sociedad infocapitalista o de la información. Esta transformación planetaria impulsada desde el punto de vista temporal por el giro epocal posmoderno y desde el punto de vista espacial por la globalización y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, no sólo supone implicaciones tecno-económicas, sino también aquellas que están relacionadas con el patrón cultural, sus niveles de resistencia y su diversidad.

De allí que el análisis del modelo organizacional se hace considerando tanto los principios conceptuales y operativos de ambos puntos de vista, como el lugar heurístico de un nuevo estilo de racionalidad que se ha ido posicionando desde la culminación de la segunda guerra mundial. Lejos queda el perfil de racionalidad  substantiva (aquella que se propone el lograr ser cada vez más humanos) en medio de una vorágine in crescendo de ratio técnica.

¡¿Qué?... ¿Qué?!!! Jajajaja… Lo que quise decir es que lo material vs. lo espiritual están de nuevo sobre el tapete en el siglo XXI. Los anteriores son dos párrafos de mi Tesis Doctoral; escrita, por supuesto, para la evaluación de una élite intelectual, los doctores (dentro de las lides de la filosofía). Aproximadamente, el 65% de las personas que han leído mi Tesis Doctoral ponderaron su significancia (lo sé, porque me han citado en otras tesis, varias veces); sin embargo, un 20% no entendió ni japa de lo que se trataba (algunos estudiosos… entre ellos) y como un 15% copió alguna de mis ideas sin más… jajaja… Todos ellos al juzgar mi tesis, de alguna manera me juzgaron a mí; hasta el punto de creer que podían copiar mis ideas, sin decir que eran mías y no pasaba nada (me cosificaron… jajaja). Aunque la luz de mi espíritu me dice que eso es imposible, porque ¡Yo soy Yo y mi espíritu es mi guía!!! Aunque me copien, nunca van a ser Yo, mi propio ser que desea transformarse para transfigurarse.

Esa era la idea que quise reflejar en los párrafos de mi tesis doctoral, hemos cosificado tanto al poder y, peor aún, al ser humano en sí… pero tantísimo, que no nos percatamos que eso tiene un costo inmenso, por el daño que le hacemos, no sólo a la cosa en sí (poder o ser humano), sino a nosotros mismos… Entiendo que, en líneas generales, eso fue lo que quisieron decir los críticos del materialismo, comenzando por Marx (como yo, para una élite) y cada quien lo entendió a su manera. Una vez hasta me dijeron que se sentían mal porque al pensar vuelco mis ojos hacia arriba, y yo pensé ¿que daño hago con eso? El inconsciente jugando malas pasadas a ambos... jejeje... Por esa razón, algunas personas que han tenido el privilegio de llegar a ancianos, se preguntan: ¿Qué he hecho yo con mi vida?

Siento, que la solución está en cómo abordamos la situación de la evaluación de los otros, desde y hacia. El Psicoanálisis y sus vertientes está de acuerdo en que el Yo posee un Mecanismo de Defensa llamado Proyección; entonces, cuando juzgamos (lo que sea que juzguemos) no describimos a lo juzgado únicamente, sino también a nosotros mismos (como nuestro espejo, parámetro o valor). Por ejemplo, lo observamos cuando señalamos a alguien; al señalar con la mano, el dedo índice va hacia al otro – al juzgado, los dedos meñique, anular y medio hacia ti mismo y el pulgar hacia Dios; quien quiera que sea tu Dios –incluyendo al dinero, aspecto físico, forma de vestir, posición social-familiar-laboral, religión, etc... El cuerpo no miente.

Si una persona piensa que puede dañar a otro con su juicio; por lo general, debe ser que esa persona también se siente dañada con el juicio de los demás (esto empeora, si esta situación es inconsciente). Se los digo yo, que me gano la vida juzgando gente. Pienso que el juicio es importante como parámetro; pero, como todo, es una verdad relativa, ¿a quién es relativa? a la persona que lo emite; tú eres libre de aceptarlo o no o de darle importancia o quitársela, de acuerdo a tus creencias, la única verdad verdadera en la que creo yo es en Dios, lo único real en lo intangible de su esencia (qué paradoja). Lo significativo aquí, es la intención y la forma de otorgar la evaluación; las preguntas podrían ser: ¿está hecho para perjudicarte o para ayudarte? ¿Está hecho para perjudicar a otros o para ayudarlos? ¿Está hecho consciente o inconscientemente? ¿Aunque esté hecho para dañarte, podría ser que te ayude? A veces: “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno” (Mamá dixit). También, a veces, de malas intenciones ajenas y propias, está empedrado el camino del cielo. El continuum espacio-tiempo es paradójico. “Todo es una cuestión de Fe” (Mamá dixit).

La cultura social origina ideales falsos en las personas y olvida que, en la cultura occidental, víctima y victimario son dos caras de la misma moneda y el salvador siempre es el héroe sacrificial. También olvida que este Triángulo Dramático de Karpman desaparece cuando se muestra, es decir cuando lo vuelves consciente y lo conversas con quien te juzga.

¿Morirías por él? Esto es lo que le pregunta el Centurión a la Chica que da su vida para salvar a su hijo y con él, a la Humanidad entera (Demi Moore, en los Siete Sellos). Mi pregunta es: ¿Morirías por el ideal que sólo pondera lo material y te convierte en víctima, perseguidor o salvador? Porque, según los valores que aprendí, existen unos ideales más nobles que otros; para mi familia los del espíritu son más valiosos que los materiales; según ellos los valores espirituales te transfiguran en iluminado, numinoso que brinda luz al mundo. Sin embargo, ahora aprendí, a través de juicios males intencionados y bien intencionados (los cuales agradezco) que ambos: materia y espíritu, y los dos, como un todo, deberían estar en equilibrio dinámico, para poder transfigurarte en el ungido. ¿Qué piensas tú al respecto, en lo profundo de tu conciencia? ¿Morirías por él? Y digo, desde lo profundo, porque no puedes ni debes engañarte a ti mismo: Tú eres tú y solamente tú (el tuyo es el juicio más importante de tu vida para ser feliz, no te engañes a ti mismo). Recuerda, si salvas a la humanidad, te estarás salvando a ti mismo y viceversa.

Por eso pienso-digo-actúo, como dice Kwan Yin: ¡“La Luz de mi Espíritu me Guía y me Protege”!!!

¡Hasta pronto mis queridos lectores!!!

Mylene Rivas

lunes, 9 de marzo de 2015

¡Tú decides!!! ¡Tú estás en control!!!

Encantador año 2015 y mes de marzo para todos ustedes y, por supuesto, para mí. En el día de ayer me pasaron dos cosas sumamente interesantes, ambas compensaron una semana llena de incertidumbres y de emocionalidad contenida; la cual, a través de este medio, puedo drenar. Esas dos cosas son: en primer lugar el Concierto de Chayanne en México transmitido por Mundo Fox; este Concierto me hizo bailar al son de ¡Déjame atado a este Amor!, sencillamente hermoso. Sin duda, solamente observar a Chayanne me relaja totalmente… jajaja… La segunda cosa es la casualidad causal que me estimula a recordar y a escribir estas líneas, cuando en la Web me invitan a twittear con  el maravilloso Site ___Coaching___.

Esto, debido a algunos pensamientos que tenía ___Coaching___ en su site de Twitter, los cuales me encantaron. Estos pensamientos, entre otros, son: “Sin música la vida sería un error”. Friedrich Nietzsche. “Los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando”. Louis Pasteur. “El que vive prudentemente, vive tristemente”. Voltaire. “Como no fue genial, no tuvo enemigos”. Oscar Wilde. “Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa”. Winston Churchill.

Estos pensamientos me recordaron a un paciente mío de hace algunos años y su exitoso proceso terapéutico. Mi Paciente es un hermoso ser humano, tan sensible que no parece ser de este mundo. Él había tenido unos problemas con dos amigas suyas y compañeras de trabajo en su Organización, a las cuales amaba como hermanas, ya que él es hijo único. Estas cosas suceden sólo cuando la gente se ama entrañablemente.

Lo cierto es que ambas habían herido sus sentimientos (los de mi paciente) y, también, habían herido su eterna sensación de ser víctima de la humanidad entera. Yo, le recordé dos cosas: primero que vivimos en Venezuela y que al parecer la prudencia y la sutileza, no son ya parte de los valores venezolanos y, segundo, lo que me dijo una vez mi amiga Nancy, y que le había yo dicho a él muchas veces: “La gente sólo es gente y hace lo que hace” o como dice el Doctor Grant en Jurassic Park sobre los dinosaurios: “Lo que vinieron a hacer a este mundo”… jajaja. ¡Qué le vamos a hacer, dirían mis tres viejitos!!! Es un chiste cruel, digo yo… jajaja…

Además, le recomendé dos técnicas que aprendí cuando me formé como Facilitadora en Aprendizaje Acelerado. La primera es, cuando te enojes, observa a las demás personas como el bebé que alguna vez fue y la segunda, muy práctica en los procesos de evaluación, es el cinco a uno. Evalúa a las personas observando 5 razones positivas versus 1 correctiva (no negativa, sino correctiva). Sería así: 5 razones positivas de tenerlas como “amigas” versus 1 razón correctiva de tenerlas como amigas. Mi Paciente me enumero las siguientes. Sus Amigas son cercanas a su corazón (hermanas postizas), son mujeres valientes, son medianamente justas, tienen sus mismos intereses laborales, son compañeras de trabajo y el correctivo: deben aprender a desarrollar una comunicación más asertiva. Bueno, luego de razones por medio… bajó la angustia. ¡Gracias a Dios!!! También le recordé que es importante pensar-sentir, que cada día tenga su propio afán y una forma de hacerlo es así: actúa y suelta, espera, observa reflexiona y vuelve a actuar; cerrando ciclos.

Enfatizando lo anterior, agrego estos otros pensamientos: “La suerte favorece sólo a la mente preparada”. Isaac Asimov. Y, además el del Poema Desiderata. “Si te comparas con los demás te volverás vano o amargado”. “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Albert Einstein. Y, esto lo digo por ellas y por él. Una Autoestima baja es lo que hace que la gente compita contigo, se compare contigo y que tú te enganches en la competencia. Por este motivo, es necesario que tú, sutilmente, lo hagas saber y entender a todos los involucrados, incluyéndote a ti mismo. ¿Cuáles son las razones de nuestra baja autoestima? Las hallamos en la cultura venezolana, aprendimos que el de arriba manda y el de abajo obedece (es un problema de poder), siento yo. Por esta razón, pienso que todas las evaluaciones verticales son odiosas, ya que nuestra cultura nos lleva a pensar que alguien debe estar arriba y alguien abajo para ser felices y, resulta, que esta forma de ver el asunto es un juego donde todos pierden. Las guerras más cruentas del mundo se basan en esta visión occidental de las relaciones. Así, “Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón”. Goethe.  ¡Seamos más Creativos!!!

Solamente tú sabes quién eres, los demás sólo hacen aproximaciones evaluativas hacia ti, desde su paradigma, no desde el tuyo, siempre van a equivocarse sobre ti. ¡No compitas con otros, es absurdo!!! ¡Todos somos únicos, irrepetibles e insustituibles!!! ¡Conócete! ¡Supérate a ti mismo! ¡Desarrolla tus valores y competencias para tu propia satisfacción!!! ¡Ámate para poder amar a otros!!! ¡Sé tú mismo!!! ¡Esfuérzate y sé Valiente al demostrarte a ti mismo lo que vales y tendrás Éxito!!!
¡Tú decides!!! ¡Tú estás en control!!!

¡Hasta pronto mis queridos lectores!!! ¡Gracias!!! ¡Los Amo!!!

Mylene F. Rivas R.

viernes, 21 de noviembre de 2014

(Video Oficial) AMOR Y CONTROL - RUBEN BLADES

Rudyard Kipling
SI


Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría...


Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "¡Continuad!".

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud 
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.



¡Por fin puedo volver a escribir!!!

Este Poema me gustó… ¡Espero también les guste a ustedes!!!

Hasta la próxima mis queridos lectores…

domingo, 20 de abril de 2014

El «punto Dios» en el cerebro

Leonardo Boff
2003-11-05
 Por favor, lean este interesante artículo y espero sus comentarios…

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)
(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."
Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

Un frente avanzado de las ciencias está constituido hoy por el estudio del cerebro y de sus múltiples inteligencias. Se ha llegado a resultados significativos, también para la religión y la espiritualidad. Se destacan tres tipos de inteligencia. La primera es la inteligencia intelectual, el famoso CI (cociente de inteligencia), al que se dio tanta importancia durante todo el siglo XX. Es la inteligencia analítica, por la que elaboramos conceptos y hacemos ciencia. Con ella organizamos el mundo y solucionamos problemas objetivos.

La segunda es la inteligencia emocional, popularizada por el psicólogo y neurocientífico de Harvard, David Goleman, con su conocido libro La inteligencia emocional (CE = cociente emocional). Él ha mostrado empíricamente lo que ya era una convicción de toda la tradición de pensadores, desde Platón, pasando por San Agustín, hasta culminar en Freud: la estructura de base del ser humano no es razón (logos) sino emoción (pathos). Somos, primariamente, seres de pasión, de empatía, de compasión, y sólo después, seres de razón. Cuando combinamos CI con CE conseguimos movilizarnos a nosotros mismos y a los demás.

La tercera es la inteligencia espiritual. La prueba empírica de su existencia deriva de investigaciones muy recientes, de los últimos diez años, realizadas por neurólogos, neuropsicólogos, neurolingüístas y técnicos en magnotoencefalografía (que estudian los campos magnéticos y eléctricos del cerebro). Según estos científicos, hay en nosotros otro tipo de inteligencia, científicamente verificable, por la cual no captamos datos, ideas o emociones, sino que percibimos los contextos mayores de nuestra vida, totalidades significativas, y que nos hace sentir nuestra vinculación al Todo. Nos hace sensibles a los valores, a cuestiones relacionadas con Dios, y a la trascendencia. Es la llamada inteligencia espiritual (CEs = cociente espiritual), porque es propio de la espiritualidad captar totalidades y orientarse por visiones transcentales.

Su base empírica reside en la biología de las neuronas. Se ha comprobado científicamente que la experiencia unificadora se origina en las oscilaciones neurales a 40 herzios, especialmente localizada en los lóbulos temporales. Se desencadena entonces una experiencia de exaltación y de intensa alegría como si estuviésemos ante una Presencia viva. Inversamente, siempre que se abordan temas religiosos, como Dios, o valores que conciernen al sentido profundo de las cosas, no de una manera superficial sino con un involucramiento sincero ante ellos, se produce la misma excitación de 40 herzios.

Por esta razón, neurobiólogos como Persinger, Ramachandran y la física cuántica Danah Zohar han llamado a esa región de los lóbulos temporales como el «punto Dios».


Si esto es así, podemos decir en términos de proceso evolutivo: el universo ha evolucionado, durante miles de millones de años, hasta producir en el cerebro el instrumento que capacita al ser humano para percibir la Presencia de Dios, que siempre estaba allí, aunque de un modo no perceptible conscientemente.

La existencia de este «punto Dios» representa una ventaja evolutiva de nuestra especie homo. Es una referencia de sentido para nuestra vida. La espiritualidad pertenece a lo humano y no es monopolio de las religiones... Antes bien, las religiones son una de las expresiones de ese «punto Dios».


😍¡Hasta pronto mis queridos lectores!!!


Tomado de

http://leonardoboff.com/site-esp/lboff.htm

Imágenes tomadas de:
https://www.lifeder.com/lobulo-temporal/
https://muyvirtual.com//Universo/Miscelaneos/Los-mecanismos-cerebrales-de-la-indignacion
http://elheraldoslp.com.mx/2015/07/29/olvidar-para-sobrevivir/

Reproducido por: Mylene F. Rivas R.






domingo, 26 de mayo de 2013

LA HUMANIZACIÓN DEL HOMBRE (1)


Dra. Mylene F. Rivas R. (2) (3)
‘1995
"Vocatus atque non vocatus, Deus aderit". Inscripción latina que figura en el frontispicio de la casa de campo de Jung: “Se le nombre o no se le nombre, Dios está presente".
Carl Jung, (1955)
RESUMEN
A lo largo de toda su existencia el Hombre medita las sempiternas preguntas: ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo? Sólo hay que ver pasar a las personas en la acera de una calle; para observar que cada una va produciendo su propia vida, quizás con metas definidas o quizás no; tal vez arguyendo sus propias alegrías o tristezas o, en el peor de los casos, recordando tiempos pasados; el hombre asemeja la savia ardiente y circulante de esto que llamamos mundo o sociedad. Por todo ello, una vida completa no bastaría para responder a esas preguntas. No obstante, en este trabajo se hará un somero intento de vislumbrar los matices de la imposibilidad de una respuesta inmediata. Tomaremos en consideración la importancia de la Sociedad y su influencia en ese psicológico construir alma del Ser Humano durante toda su existencia.
Palabras clave: Humanización, Psicología, Psicología Analítica, Arquetipos, Imágenes Arquetipales.
ABSTRACT
Throughout the own existence the man thinks about the eternal questions: What am I? Who am I? What do I do in this world? Just watching people on the sidewalk of a street, to see that each is producing his own life, perhaps with defined goals or perhaps not, perhaps arguing their own joys or sorrows or, in the worst case, remembering times past, the man resembles the sap circulating hot and this we call the world or society. Therefore, a full life is not sufficient to answer those questions. However, in this paper we make a cursory attempt to discern the nuances of the impossibility of an immediate response. We will consider the importance of the Company and its influence on the psychological construct of the human being soul throughout its existence.
Keywords: Humanization, Psychology, Analytical Psychology, Archetypes, archetypal images.
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(1) Publicado en: Revista FACES. Año 5. Nº 11. Diciembre – Febrero 1995. Pp. 124-135. CDCH-UC.
(2) Profesora Titular, adscrita al Departamento de Ciencias de la Conducta, Escuela de Relaciones Industriales, FACES-UC, Universidad de Carabobo, Valencia, 1992-2013.
(3) Directora Académica de PCO´s International, CA. Líderes en Aprendizaje Organizacional. Caracas, 2005-2013.
INTRODUCCIÓN
550031_487291154652874_1303233203_nLa sociedad mecanicista en la que vivimos, continuamente nos reduce a la rentabilidad como motivo de nuestra existencia -y no hablamos de lo productivo que pueda ser el hecho de que estemos en este mundo- sino del provecho material que algunos puedan sacar a la misma. Así pues, podemos decir que vivimos en una sociedad donde impera una contracultura de la humanización. Esto lo planteaba Erich Fromm en su aseveración de que el hombre es incapaz de amar la vida, por lo tanto es un necrófilo -destructor- activo (Fromm, 1986; p. 38). Con base a esto, podemos decir que el hombre está -cada vez más- contrahumanizado. La sobrevaloración y estimulación del logos (masculino) -hablamos de estudiar al hombre como objeto- y la consecuente polarización de lo racional cognitivo consciente, subestimando lo irracional relacional o emocional inconsciente; hace imposible, en esta sociedad tecnocrática, que el eros (femenino) se despliegue, asfixiando la esencia vital del Hombre: desarrollarse o autorrealizarse como Ser Humano.
SER HUMANO vs HUMANO SER
En muchas investigaciones de corte humanista o existencialista se ha tratado de alertar sobre esta problemática, sin embargo las mismas -en la mayoría de las oportunidades- se han dejado a un lado por calificarlas de poco científicas, siendo así contraatacadas por lo mismo que cuestionan. Fromm estableció que la esperanza es un elemento vital en el espíritu del hombre (Fromm, 1980; p. 24) y que esa esperanza de vida debe dirigirse hacia "...el amor y el trabajo compartido y emplear su libertad para construir una sociedad mejor" (Fromm citado por Hall y Lindzey, 1975; p. 25). En esta comunión se puede lograr una nueva sociedad, ya que la actual no satisface las necesidades del mismo. Esta nueva sociedad planteada por Fromm y que se manifiesta como ideal, él mismo la define como:
"Una sociedad en cuyo ámbito el hombre se une amistosamente al hombre; en la que consolide su arraigo mediante vínculos fraternos y solidarios... una sociedad que le ofrezca la posibilidad de trascender su naturaleza a través de la creación, no de la destrucción; en cuya esfera cada individuo adquiera la noción de sí mismo sintiéndose regido por sus propios poderes antes de por conformidad alguna; en la cual, sin necesidad de que el hombre distorsione la realidad ni rinda culto a ídolos, exista un sistema, de orientación y devoción". (Fromm citado por Hall y Lindzey, 1975; p. 29).
Fromm ha planteado -incluso- un hombre para esta sociedad socialista- humanista-comunitario; en ella todos los individuos dispondrían de iguales oportunidades para realizarse y no existiría soledad, ni aislamiento, ni desesperación; el Hombre encontraría un nuevo hogar, apto para la situación humana. (Fromm citado por Hall y Lindzey, 1975; p. 29). Así difundiríamos el esquema de ese ideal, al detallar como puede ser humanizada nuestra sociedad tecnocrática actual. Cabe resaltar que Fromm está influenciado por el marco histórico social de la Alemania de Postguerra, esto enfatiza su criterio humanista-social. La sociedad -según él lo veía- debería cambiar de necrófila -tecnocrática- a biófila -humanista-.
Ahora cabría preguntarnos: ¿qué es necrofilia? y ¿por qué es necrófila la sociedad actual? Fromm mismo lo explica de la manera siguiente: “La persona necrófila es movida por el deseo de convertir lo orgánico en inorgánico, de mirar la vida mecánicamente, como si todas las personas vivientes fuesen cosas... tener, y no ser, es lo que cuenta... Ama el control, y el acto de controlar mata la vida". (Fromm, 1986; p. 40). En consecuencia la sociedad a la cual pertenece este tipo de hombre es por ende necrófila en esencia. Ahora bien, ¿de dónde surge esa necrofilia?; Fromm plantea como parte del hombre, el problema de su propia existencia: "el hombre ha salido de la naturaleza, por decirlo así, y aún está en ella; es en parte divino y en parte animal, en parte infinito y en parte finito" (Fromm, 1976; p. 28).
Es en esa contradicción que subyace toda la problemática ya que la misma situación humana está implícita en las condiciones donde se desarrolla la existencia del hombre. Así establece que: "La necesidad de encontrar soluciones siempre nuevas para las contradicciones de su existencia, de encontrar formas cada vez más elevadas de unidad con la naturaleza, con sus prójimos y consigo mismo, es la fuente de todas las fuerzas psíquicas que mueven al hombre, de todas sus pasiones, afectos y ansiedades". (Fromm, 1976; p. 28)
Luego, la mera satisfacción de las necesidades básicas del hombre -comer, dormir, beber, sexo, etc.- no son suficientes para que éste se sienta plenamente humano, sus metas van más allá de lo posible; es aquí donde surge la imagen de la divinidad en lo primitivo simbólico ó en la naturaleza como el poder mágico que se despliega y que logra todo lo que desea, aunque este logro se alcance sólo con la muerte. Cabe decir que el hombre está en una búsqueda permanente del sentido de su existencia, la cual en muchas oportunidades se ve fracturada por la cantidad de obstáculos que se presentan en la vida diaria y que son producto de la misma sociedad en que habitan, así se podría aseverar que:
"...el hombre no puede seguir siendo considerado como un ser cuya preocupación básica es la de satisfacer impulsos y gratificar instintos, o bien reconciliar al ello, al yo y al superyó; ni la realidad humana puede comprenderse meramente como el resultado de procesos condicionantes o de reflejos condicionados. En dicha dimensión, el hombre se revela como un ente en busca de sentido; una búsqueda que, realizada en vano, es origen de muchos males de nuestra época". (Frankl, 1984; p. 16)
De esta manera, sólo faltaría responder a la pregunta ¿por qué la sociedad actual es necrófila?; esto se vislumbra un poco a través de la Teoría Psicoanalítica Freudiana, aunque quedan algunas lagunas que la teoría junguiana puede aclarar. El Psicoanálisis de Freud plantea que el hombre tiene una necesidad irracional de satisfacer deseos y éstos a su vez son inconscientes; lo cual limita su posible actividad social.
"En condiciones normales nada nos parece tan seguro y establecido como la sensación de nuestra mismidad, de nuestro propio yo. Este yo se nos presenta como algo independiente, unitario, bien demarcado frente a todo lo demás. Sólo la investigación psicoanalítica, que por otra parte, aún tiene mucho que decirnos sobre la relación entre el yo y el ello nos ha enseñado que esa apariencia es engañosa; que por el contrario, el yo se continúa hacia adentro, sin límites precisos con una entidad psíquica inconsciente que denominamos ello y a la cual viene a servir como fachada". (Freud, 1987; p. 9)
En este continuo disfrazar el ello corremos el peligro de perder nuestra propia identidad, de esta manera se coarta nuestra necesidad de relacionarnos para sentirnos individuos plenos. Aquí cabe preguntar: ¿por qué disfrazamos nuestro ello con un yo mimético?, la respuesta podría ser que nuestras experiencias en las relaciones interpersonales nos llevan a actuar de una manera que sea aceptada por los demás; nos convertimos en aceptados o no aceptados contra aceptantes, cabría mencionar aquí que la idea de juzgar lo bueno y lo malo lleva al hombre a actuar de esa manera aparente que debe ser aceptada por la sociedad; así se pueden tomar las palabras de Fritz Perls acerca de este punto:
"Pensar en términos de 'bueno' y 'malo', avalúo, ética, moral, o como quiera que se llame a estas evaluaciones, desempeña un papel importante en la mente humana y no se explica ni por el fenómeno fondo-figura ni por el holismo, aunque existe cierta relación entre 'sentir lo bueno o lo malo' y totalidades completas e incompletas.
En nombre del 'bien' y del 'mal' se lucha, la gente ha castigado o educado, se han formado o roto amistades. Las obras dramáticas de ordinario contienen una persona -el héroe- al que se pinta de blanco, con alas invisibles y su contrapartida, el villano de negro, con cuernos. Cielo e infierno. Elevados honores y prisión. Premios y castigos. Alabanza y condenación. Virtud y vicio. Bien y mal... este 'bien y mal', como el interminable traqueteo de un tren, nunca cesa de permear los pensamientos y acciones humanas" (Perls, 19; p. 66).
Esta forma de ver las cosas hace del individuo un frustrado y lo desanima hacia su propio futuro. Las premisas mencionadas son bien explícitas al intentar describir la base de los conflictos existenciales del hombre; éste ha sido descrito a través de la teoría psicoanalítica como dependiente de los procesos del inconsciente; por ello se han utilizado las ideas de Perls -discípulo de Freud y fundador de la Terapia Gestáltica-; sin embargo es Carl Jung; quien, con su Psicología Analítica, puntualiza lo que se ha denominado la contrahumanización del hombre en la sociedad actual.
INDIVIDUACIÓN O HUMANIZACIÓN (Construir Alma)
Jung, a pesar de ser discípulo de Freud -en un tiempo considerado como su heredero en el trono del psicoanálisis- tiene diferencias fundamentales con su maestro; éstas se refieren "al rechazo de Jung de la sexualidad como el principal determinante de la conducta, su convicción de que la vida está dirigida, en su mayor parte, por las metas positivas y los objetivos que cada uno se establece y no sólo por factores intelectuales reprimidos y su énfasis en el crecimiento y el cambio a lo largo de la vida, en contraste con la creencia de Freud de que la personalidad quedaba inalterablemente establecida ya en la infancia" (Papalia y Wendkos, 1990; p. 516). Las raíces junguianas, además de alimentarse con la savia freudiana; también tiene sus bases en Keyserling, Dilthey y en la figura universal de Goethe; así entonces concluye con la negación de la libido sexualis de Freud auspiciando su libido nutritiva como la energía activadora de todos los procesos mentales.
"Esta concepción implica un cambio radical de actitud frente a la neurosis y frente al objeto de estudio más importante de las psicologías del inconsciente: los sueños... Los sueños vuelven a ser mensajeros de lo trascendente, dotados a veces de poder profético... La neurosis, que para el psicoanálisis y la psicología individual era, respectivamente, sexualidad y voluntad de potencia reprimida, no deja de ser todo esto, pero se convierte también en 'religiosidad reprimida'" (Jung, 1955; pp. 23-24).
Jung establecía que la personalidad del individuo era originada a través de la historia de la humanidad; "... La concepción del inconsciente colectivo restablece en sus altares los dioses mitológicos. El hombre 'moderno' niega los nombres de los antiguos dioses y demonios, pero no puede negar su realidad psicológica. Los dioses negados se convierten en fobias, obsesiones, delirios. 'Los dioses se han convertido en enfermedades, y Zeus no rige el olimpo, sino el plexus solaris'" (Jung, 1955; p. 24). Es por ello que todo su trabajo se basa en sus investigaciones sobre mitología, religión, ritos y toda la simbología de éstos, manifestada en los sueños. A estos dioses Jung los llamó arquetipos.
"Los arquetipos son como los 'complejos de la humanidad', que se oponen a los complejos individuales... El inconsciente colectivo viene a ser como un inmenso vestuario cuyos trajes va utilizando el yo a tenor de las circunstancias. Para afrontar las situaciones generales humanas el yo reviste una vestidura arquetípica, es decir, un modo preformado como el instinto de imaginar y actuar, que le ofrece la memoria de la especie" (Jung, 1955; p. 24).
Para poder explicar cada uno de los arquetipos de la psique del individuo nos valdremos del cuadro de la página siguiente:
“Jung opinaba que la mente está constituida por el yo ó ego (la mente consciente), el inconsciente personal (material reprimido u olvidado) y el inconsciente colectivo (la parte de la mente derivados de los recuerdos ancestrales). El inconsciente colectivo está formado por arquetipos, ideas emocionalmente cargadas, que unen los conceptos universales a la experiencia individual. Los arquetipos pueden ser descritos como símbolos de temas comunes que se encuentran a lo largo de generaciones y en todas las partes del mundo. Según Jung, poseemos muchos arquetipos con los que hemos nacido y que influyen en nuestra conducta. Por ejemplo, el arquetipo de la madre lo descubrimos cuando el bebé percibe a su madre, no sólo por el tipo de mujer que es y las experiencias que tiene de ella, sino también por el concepto preformado de madre con el que nace. Otros arquetipos son la persona (la máscara social que adoptamos), el ánima (el arquetipo femenino en el hombre) y el animus (el arquetipo masculino en la mujer)" (Papalia y Wendkos, 1990; p. 516).
Luego el arquetipo de la sombra se define como: "el lado oscuro de la personalidad, la cual posee una naturaleza primitiva, cargada de emociones y que se resiste al control moral; es lo que el individuo no quiere ser; siempre nos conecta con oscuridad" (Sanz y Villalobos, 1993; p. 25),
Y por último, el self ó sí mismo se define como:
"... arquetipo central y de totalidad -centro y circunsferencia a la vez-, comprende todo lo psíquico, consciente e inconsciente, y es como el verdadero sujeto que representa lo que uno verdaderamente es, en el sentido de lo que puede ser, si se autorrealiza como algo actual-potencial, trasciende el tiempo y el propio sujeto, aunque, paradójicamente, es el germen de su propia 'individualidad más íntima'. 'Nuestro sí mismo, como resumen de nuestro sistema viviente, no solamente contiene el sedimento y la suma de toda la vida que fue vivida, sino que es también el punto de partida, la matriz preñada de toda la vida futura, cuyo presentimiento (Vorabnung) se halla en el sentimiento interior con la misma claridad que el aspecto histórico'. De ahí la idea de inmortalidad. Representa la dimensión absoluta del hombre, psicológicamente, en cuanto es símbolo de la divinidad ó 'imagen de Dios' interior ó el 'alma', confiriéndole el simbolismo religioso mandálico, el poder integrador sobre la personalidad dividida; Cristo sería, por otra parte, uno de los mejores símbolos de Selbst" (Sanz y Villalobos, 1993; p. 35).
Así como la expresa la siguiente imagen:
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Luego de descritas todas las partes que conforman la imagen, se tratará de hacer un análisis de cómo interactúan cada una de ellas en la psique del individuo. Se establece entonces que; la idea de adaptación del hombre a las exigencias sociales genera en él la creación de una máscara con la cual presentarse delante de la sociedad; la misma le sirve para atacar o defenderse, esa máscara es lo que Jung denomina Persona, definiéndola de la siguiente manera:
"Fundamentalmente la persona no es nada real... un compromiso entre el individuo y la sociedad hasta lo que el hombre debe parecer ser... en relación con la individualidad de la persona en cuestión, es sólo una realidad secundaria... una apariencia, una realidad bidimensional... una máscara que oculta la individualidad y trata de hacer a otros creer que uno es un individuo, cuando uno simplemente está jugando un papel en donde la que habla es la psiquis colectiva". (Jung, 1977; p. 6).
Cabría decir que la persona de la cual el ego forma parte es un disfraz que nos ponemos para representar nuestro papel ante el mundo que nos lo exige; la misma es "una máscara que finge individualidad" (Jung, 1955; p. 101) ante la sociedad, con esa máscara podemos manejar nuestros complejos -contenidos psíquicos emocionalmente cargados- y así defendernos del ambiente que nos rodea, ella es generada por tres vertientes, a saber: el yo ideal que configura cada hombre -lo que deseamos ser-, el yo ideal que configura el ambiente en que vivimos -lo que la sociedad nos pide que seamos- y el yo real limitado por las condiciones psicofísicas de cada ser humano, es aquí donde comienza la problemática.
Para explicar un poco esto, puede decirse que todo el comportamiento humano viene del proceso de compensación consciente/inconsciente -verbigracia ley de los opuestos- que constantemente tratan de equilibrarse; sin embargo este equilibrio -definido por Jung como libido nutritiva o la energía que es equilibrio móvil entre contrarios, como una entidad "cuya naturaleza más íntima es la tensión entre contrarios" (Jung, 1955; p. 20)-, difícilmente es logrado, ya que las experiencias vividas por el hombre como ampliación de lo conocido puede causar inflación; es decir, se podría constelizar algún arquetipo del inconsciente y al convertirse éste en lo preponderante absorbe -por así decirlo- la individualidad del ser humano, polarizándolo de manera tal que deja de ser él mismo para convertirse en el arquetipo que constelizó en un principio. Esa polarización nos podría llevar a constelizar de una manera exagerada la sombra, el anima-animus, el self ó quizás algunos de los arquetipos del inconsciente colectivo, en otras palabras nos llevarían a la neurosis.
Para ser un poco más explícitos se diría que se ha utilizado "el término inflación para describir la actitud y el estado que acompaña la identificación del ego con el Self. Es un estado en que algo pequeño (el ego) ha usurpado para sí, las cualidades de algo grande algo grande (el Self) y por lo tanto, está inflado más allá de los límites de su propio tamaño" (Edinger, 1988; p. 5). Tomando en cuenta que el ego es el centro de la persona y que el Self es el centro equidistante entre lo inconsciente y lo consciente, en esa medida, al entrar en inflación el ego, la persona que es su manifestación ante la sociedad estaría en inflación. Es decir; lo que debe ser parte del inconsciente traspasa los límites de lo divino al volverse parte de lo consciente, trayendo como consecuencia la culpa implícita en el hecho -pecado ó inflación- con su consecuente castigo por parte de la divinidad profanada, condenándonos a la soledad. La soledad de no ser ya parte de la humanidad, por ser diferentes, y de no ser parte de la divinidad por no ser dioses; deviniendo en psicopatología o muerte. Un poco, tal vez, lo que ha llamado Fromm necrofilia.
Jung, como visionario, da en el clavo al establecer el proceso de individuación como solución a la problemática existencial de la humanidad. Para aclarar un poco más esto se tratará de definir individuación -la cual no es individualismo- en los propios términos junguianos:
"... la individuación significa precisamente un cumplimiento mejor y más pleno de lo que constituyen las determinaciones colectivas del individuo, en cuanto que una consideración suficiente prestada a la singularidad individual permite esperar un rendimiento social más efectivo que si esa singularidad se desatiende o reprime... De modo que la individuación sólo puede significar un proceso de evolución psicológica que realiza las determinaciones individuales dadas, o, en otras palabras constituye al ser humano como ese ente singular que es. No por ello viene a hacerse 'egoísta', sino que simplemente realiza su singularidad, lo cual, como queda dicho, está a distancia astronómica del egoísmo o del individualismo... En cambio, la individuación procura precisamente una cooperación vital de todos los factores... el objetivo de la individuación no es otro que liberar el sí-mismo, por una parte de las falsas envolturas de la persona, y por otra de la fuerza sugestiva que ejercen las imágenes del inconsciente" (Jung, 1977, p. U)
De ninguna manera es fácil entender toda esta trama urdida por Jung; en dado caso competiría al sí mismo accesar a los umbrales de ese entendimiento, sin embargo ese es un proceso largo que nos lleva toda la vida. Lo contrario sería que el hombre al presentar continuamente la máscara -persona- podría volverse el amante de un afuera que -para su seguridad- debe ser inorgánico, manipulable, en otras palabras muerto. Es muy difícil para él ver que solamente aceptándose como es podría cambiar su entorno a una vida humana más activa y compartida y así -por equilibración de opuestos complementarios- lograr la individuación que lo haría realmente un ser humano realizado por ende la sociedad sería más humana también. Así la humanización del hombre o la individuación del hombre sería la evolución armónica del ego en el self; es decir, el primer paso para poder verse a sí mismo, saber quién es y entender la sociedad a la cual pertenece. Al aceptarse a sí mismo y a su entorno tal cual es, haría una vida plena, tal vez la sociedad ideal en biofilia de Fromm a la que se hizo mención al principio del trabajo.
Se concluiría entonces, que solamente a través del proceso de individuación se mantendría un equilibrio -libido nutritiva- del ego -como parte del consciente- y del Self -como parte central de la personalidad; en su carácter mandálico, tomando a la mandala como símbolo específico de equilibrio o de organización perfecta en un dinamismo de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro-. Es decir, la humanización del hombre, entendida como el conocimiento y aceptación de sí mismo para poder conocer y aceptar a las demás personas de su entorno y de esta manera vivir en armonía o biofilia en esa sociedad ideal de la que hablaba Erich Fromm.

BIBLIOGRAFÍA

EDINGER, Edward F.: "El ego inflado y el ego alienado", tomado de Ego and Archetype, Capítulos I y II, Penguin Books, N.Y., Traducción: B. Paván, Caracas, enero, 1988, 47 p.
FRANKL, Viktor: Psicoterapia y Humanismo, Fondo de Cultura Económica, 2ª edición, México, 1984, 218 p.
FREUD, Sigmund: El malestar en la cultura y otros ensayos, Alianza Editorial, Madrid, 1987, 239 p.
FROMM, Erich: El arte de amar, Editorial Paidós, 15ª edición, Buenos Aires, 1974, 155 p.
........................: Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea, Fondo de Cultura Económica, México, 1976, 305 p.
.......................: El miedo a la libertad, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1977, 325 p.
.......................: La revolución de la esperanza, Fondo de Cultura Económica, México, 1980, 157 p.
.......................: La soledad del hombre, MonteAvila Editores, Caracas, 1985, 298 p.
.......................: El corazón del hombre, Fondo de Cultura Económica, México, 1986, 180 p.
HALL, C. S. y G. Lindzey: "Las teorías psicosociales de la personalidad", tomado de Publicaciones de Universidad de Carabobo, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Valencia, 1975, pp. 23-30.
JUNG, C. G.: El yo y el inconsciente, Luis Miracle Editor, 3ª edición, Barcelona, 1955, 255 p.
....................: Las relaciones entre el yo y el inconsciente, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1977, 235 p.
PAPALIA, D. y S. Wendkos O.: Psicología, McGraw Hill, México, 1990, pp. 516-517.
PERLS, Fritz: Yo, hambre y agresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1989, 300 p.
SANZ, L. y M. Villalobos: "Apuntes del Curso de Psicología Arquetipal y Mitología Griega", Centro de Estudios Junguianos, Valencia, 1993, 50 p.